Tengo una amiga que necesita un consejo…

Pero yo no puedo dárselo. Mi amiga está próxima, muy próxima, a un estado similar al punto de no-retorno que yo misma viví hace un tiempo. Creo que lo único que mi amiga necesita para llegar al punto de n...

Pero yo no puedo dárselo. Mi amiga está próxima, muy próxima, a un estado similar al punto de no-retorno que yo misma viví hace un tiempo. Creo que lo único que mi amiga necesita para llegar al punto de n…

Pero yo no puedo dárselo.

Mi amiga está próxima, muy próxima, a un estado similar al punto de no-retorno que yo misma viví hace un tiempo. Creo que lo único que mi amiga necesita para llegar al punto de no-retorno, es tener a alguien que le diga “adelante”. Recurre a mí porque sabe lo que he vivido y por lo que he pasado. Pero no entiende que yo no puedo ser ese alguien, yo no puedo decirle “adelante”. Porque los que saben lo que sucede dentro de una pareja, son la propia pareja. Los demás vemos desde fuera, conocemos de oídas, y es muy difícil, es una responsabilidad muy grande, opinar sobre algo así. Mi amiga sabe que, tome la decisión que tome, siempre me tendrá cerca para apoyarla. Pero no puedo decirla “adelante, cruza el punto de no-retorno y no mires atrás”. Esa decisión la tiene que tomar ella sola.

Ya lo he explicado alguna vez, pero para las que no me seguís desde el principio, os cuento lo que es para mí el punto de no-retorno. Es ese punto, o más bien ese momento, en el que te das cuenta de que no hay vuelta atrás. Es un estado de ánimo en el que te cansas de luchar por algo que comprendes que no tiene sentido, en el que decides cerrar la puerta de la reconciliación y abrir la puerta de la ruptura, y en el que sabes que no vas a desandar los pasos del camino que has tomado. Las formas de llegar a ese punto son diferentes para cada persona. Las circunstancias, distintas. Las formas de afrontarlo, divergentes. Por eso no se puede aconsejar.

Antes de llegar a ese punto, sabes que tienes dos caminos donde escoger, dos puertas abiertas, miles de decisiones (o solo una) que tomar. Miles de conversaciones habladas y por hablar. Miles de actitudes que corregir o que demandar. Después de ese punto, sabes que la decisión es solo una y el camino a seguir es único.

Mi amiga me cuenta que han llegado a faltarse al respeto verbalmente en su pareja. Tanto él como ella. Mi madre siempre dice que, una vez que una pareja se falta al respeto, ya no hay vuelta atrás. Pero el límite del respeto, de lo tolerable, siempre es relativo. Lo que a mi puede parecerme una falta de respeto horrorosa, puede que para otra persona no lo sea tanto. Lo que a mí me parece inadmisible, para otra persona puede carecer de la menor importancia. Por eso, dentro de la pareja, hay que tener muy claros los límites. Yo sé lo que me cuenta mi amiga, pero no sé si ella le ha dicho a su pareja “esto lo considero una falta de respeto”. Y no sé si, una vez puesto el límite, su pareja ha persistido en su actitud o no. ¿Cuánto es capaz alguien de tolerar? Yo sé lo que soy capaz de tolerar yo misma, pero no conozco el límite de mi amiga. Y lo más importante ¿cuánto es capaz de consentir que toleren sus hijos? Porque para mí el rasero es diferente, mi nivel de tolerancia distinto y mi capacidad dialogante diferente, cuando mi hijo está presente. Y por eso quizá soporté cosas en ciertos momentos que, una vez con mi hijo en mi vida, me di cuenta de que no iba a soportar más.

¿Cuántas conversaciones ha tenido mi amiga con su pareja, para intentar arreglar las cosas? ¿Cuál ha sido la respuesta de él? Lo desconozco. Se pueden tener mil conversaciones, pero a veces se transforman en un monólogo en el que solo uno habla. A veces estas conversaciones son como chocar con un muro. A veces te das cuenta de que nunca va a haber propósito de enmienda por ninguna de las dos partes. Pero no sé lo que ha dialogado mi amiga, no sé cuantas veces ha chocado contra el muro, no sé si alguna vez ha habido promesas incumplidas. No sé hasta qué punto ha cedido ella, ni hasta que punto cede la otra parte.

Solo sé lo que ella me cuenta: que su pareja no la ayuda en casa, que se desentiende del cuidado de los niños, que ella tiene que trabajar fuera y dentro para sacarlos adelante a todos mientras él se tira en el sofá cuando llega del trabajo. Que ella ha renunciado a mil cosas que le gustaba hacer, a salir con sus amigas, a hacer deporte, porque no tiene tiempo, mientras que él no ha renunciado a nada. Pero no sé si él lo sabe. No sé si ella le ha dicho en algún momento como se siente, si han intentado llegar a un acuerdo intermedio, o si simplemente se queja, se queja, se queja, y está harta, pero no da a conocer sus sentimientos al más interesado.

Y no, no la puedo aconsejar. Lo único que la digo es que lo piense bien. Que sopese todas las posibilidades. Que intente dialogar aunque sea una última vez. Que valore como puede conseguir mejor un ambiente estable y seguro para sus hijos. Y si, aún así, todo está perdido, es ella la única que se puede dar cuenta.

Nestum

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Últimos comentarios (13)

  1. me parece muy acertada tu postura de no decantarte hacia un lado de la balanza.Ella te está enviando mensajes para que le ayudes a buscar la solución,pero se equivoca «su» solución la tiene que encontrar ella.

    Me imagino que se tiene que hacer duro estar viendo el sufrimiento de tu amiga,pero me parece muy equitativo por tu parte tu saber estar en esta situación.

    Sólo queda (además de las ganas de llorar) que tu amiga entienda y comprenda que tiene que buscar la mejor estabilidad emocional para sus hijos.

    Besos a las dos y suerte para ella.

    bombones
    15 abril, 2011 a las 7:48 am
  2. porque Sola sabe lo que su amiga le cuenta, desde su punto de vista subjetivo y probablemente desde el cabreo. Y claro, en ese momento lo mas facil sería decir «no aguantes mas». Pero viendo las cosas desde fuera, con toda la información y con la versión de la otra parte, la cosa puede cambiar (o no). Y aun así, la decisión es solo de ellos.

    Naidú
    13 abril, 2011 a las 4:22 pm
  3. de lo que ya han dicho… ademas de que si a ti te cuesta dar un consejo siendo tu amiga, imaginate a nosotras que ni la conocemos ni sabemos nada de ella ni de su situacion. Asi que solo te digo que la apoyes, que la ayudaes a reflexionar. Puedes mostrarle puntos de vista que ella quizas no ve, para que al momento de tomar una decisión esté lo mas conciente posible de las consecuencias… y luego que sea lo que tiene que ser.
    Mucha suerte para tu amiga!

    sasi
    13 abril, 2011 a las 1:47 pm
  4. Definir una falta al respeto es sólo posible desde la subjetividad, salvo que vayamos a ejemplos que ya casi son agresiones (verbales y de las otras).¿Dónde se situa la línea que separa una cosa de otra?
    ¿Cabe la posibilidad de acabar diciendo una barbaridad por la propia hartura que supone vivir en una espiral de desacuerdos y discusiones? ¿Es perdonable un insulto? ¿Qué es un insulto, en realidad? Porque desgraciadamente hay palabras, no todas, sólo faltaba, que se escuchan tantas veces en la calle, en la vida cotidiana, que casi que han perdido su significado.
    Digo esto porque demasiadas veces he visto, en las proximidades de mi familia, reconciliaciones después de haber asegurado casi hasta malos tratos. Que en el fragor de la batalla todo se magnifica.
    Por supuesto, esto no significa que haya que aguantar carros y carretas. Sólo que las decisiones han de ser tomadas desde la frialdad de los hechos objetivos. No desde el dolor, la rabia y el rencor que altera la percepción de los mismos, como pasa más veces de las que creemos.

    Beatriz
    13 abril, 2011 a las 12:18 pm
  5. me ha preguntado ¿tu hubieras querido en aquel momento mas ayuda de la que tuviste? Y la respuesta, después de pensarlo, ha sido NO. Porque la ayuda fue la justa, la adecuada y la necesaria. Y los consejos, tanto en un sentido como en otro, creo que los hubiera rechazado. Porque en aquel momento la que tenia que decidir era yo. La que me tenia que dar cuenta de los errores era yo. Y la que tenia que pasar pagina era yo tambien.

    Eso si, fundamental para mi, lo que apuntais: la felicidad de mi hijo. Cuando comprendí que esa felicidad pasaba por conseguir la mia propia primero, empezo a estar todo claro.

    Naidú
    13 abril, 2011 a las 11:59 am
  6. Claro, la decisión la tiene que tomar ella, pero creo que ya la ha tomado y solo necesita que le digan que esa decisión es la correcta. Y eso no se puede saber nunca, pero, la verdad, si es lo que ella siente que quiere hacer, será la correcta. Y aunque hay que luchar por el matrimonio, llega un momento en que hay que pensar en una. Y lo que dice Susie: si ella es feliz, sus hijos también lo serán.

    kayak
    13 abril, 2011 a las 11:44 am
  7. Hay una cosa que yo no soporto. es la falta de respeto,Quiero decir si hay falta de respeto de uno hacia el otro, Debería replantearse bien su situación con su pareja, es verdad que cuando hay hijos piensas más las cosas, pero muchas veces hay un punto en que tienes que pensar en tí, porque estoy segura que si tú amiga piensa un poco en ella, le irá bien y a sus hijos tb le transmitirá positivismo .

    Besos y suerte

    susie
    13 abril, 2011 a las 11:39 am
  8. Tu actitud con tu amiga, desde mi punto de vista, es una señal inequívoca de que has hecho tu ‘catarsis’ y has pasado página. Es algo poco habitual, por mi experiencia, en las mujeres separadas. Y me parece básico.
    A mi modo de ver, la mejor ayuda es la que le has dado: garantizarle que seguirás ahí, sea lo sea lo que decida.

    Ana
    13 abril, 2011 a las 11:17 am
  9. con Naidú y con Juanola. Algo así no se puede aconsejar. Yo, la verdad, soy muy poco amiga de consejos en general, es más, los odio. Son tan fáciles de dar cuando no atañen a tus entrañas… Prefiero el consuelo, la compañía, la comprensión. Y eso es lo que estás haciendo con tu amiga.
    Es cierto que en una pareja las condiciones las ponen ellos. Cada uno aguantamos lo que queremos. Y estoy con Juanola en que yo no vivo las concesiones que he hecho en mi vida como una renuncia. Lo vivo como un regalo que hago y que me hacen . Algo que agradecer, jamás algo que exigir.
    Es muy difícil tomar una decisión así y ya con niños, ni te cuento. Yo quiero tanto a mon amour y me siento tan correspondida que no me lo imagino. Pero tuve un novio muuucho tiempo, ocho años, con el que sí sabía que eso no podía seguir. Eso en el fondo yo creo que llega un día que se sabe. Hace falta paciencia, llegar hasta el final, intentarlo todo, tener claras las cosas. Y después ser valiente, que esa es otra…

    berra
    13 abril, 2011 a las 10:32 am
  10. particularmente en lo tocante a renuncias. Las hacemos voluntariamente, pero esperando algo y ahí es donde está el error. No creo en las renuncias, porque el amor es generoso (a mí también me leyeron la carta de San Pablo). No, uno no debe renunciar si no es por propia convicción, pero renunciar, no da derecho a exigir, ni a pretender que adivinen lo que necesitas.
    Hay que hablar, pedir, negociar, discutir, recular y acabar acordando cosas, Pequeñas cosas, como el reparto de tareas, que no se asumen motu «proprio» y en pasando los 35, aún menos (por buenos que hayan sido) y grandes cosas, como la necesidad de espacio propio, que es necesaria, porque la convivencia precisa también de la añoranza.
    No solo uno es culpable de acomodarse, hay otro que se lo permite, que se permite a sí mismo dejar de ser importante. Ese es el problema.
    Y por otro lado, dar carpetazo es una decisión cuyas consecuencias debe arrostrar uno solo. No se puede esperar ese consejo de nadie. Uno puede desahogarse con amigos y familia reales, corpóreos. Uno puede contar y contar, pero lo único que puede conseguir es cierta certeza en la decisión que tome. Nada más, y nada menos. Y una vez tomada, en un sentido o en otro, esperar de los demás que estén ahí, físicamente, para recomponer los pedazod de una u otra manera.

    Beatriz
    12 abril, 2011 a las 9:10 pm
  11. porque, como tu misma dices, lo que pasa en una pareja solo lo saben ellos.

    En estos casos solo se puede apoyar, escuchar, comprender, animar en los momentos de bajón, recomendar dialogo y paciencia, y cuando el dialogo y la paciencia terminan, ofrecer siempre la alternativa mas segura.

    En mi proceso de divorcio, supongo que en el tuyo también Sola, mi objetivo principal era mi hijo: Cual era la mejor manera de conseguir un ambiente emocionalmente estable para mi hijo. Y la única salida era esa. Pero ese es MI caso, el de nadie mas, por lo que nunca me siento con capacidad suficiente para recomendarle a nadie que haga lo mismo. Otras personas pueden tener alternativas diferentes según sus circunstancias. Pero solo lo pueden saber ellos.

    Me da mucha pena cuando entran chicas aqui en CharHadas a comentar lo mal que están sus matrimonios, a decir que no saben que hacer, si dejarlo o seguir adelante. Me da pena porque pienso ¿no tienen a nadie mas en quien apoyarse?¿entran aqui esperando que alguien les diga «adelante, hazlo»? No se puede aconsejar en algo así. Porque es dentro de uno mismo donde hay que encontrar la respuesta.

    Naidú
    12 abril, 2011 a las 8:40 pm
  12. yo creo que tu amiga necesita tener una buena conversacion con su marido, decirle lo que ella siente y lo que le hace falta, pero una cosa si te digo que marido tan vaqueton, tan flojo, quien se sienta en un sillon a ver como su mujer trabaja, atiende hijos y arregla la casa, solo un egoista puede hacer eso.
    A lo mejor tu amiga estara mejor sola que mal acompañada jajaja bueno eso creo yo.
    Yo digo que cuando amas a alguien te entregas totalmente y sobre todo apoyaS a tu pareja pero cuando ya no hay amor como que no te importa la carga del otro asi que haces como el marido de tu amiga, esperas a que tu pareja hable y la culpas por no haberte dicho antes lo que necesitabas.

    tinker
    12 abril, 2011 a las 8:28 pm
  13. Parece que no sois amigas intimas… por que da la sensación de que tampoco sabes en exceso de su vida marital(esta palabreja suena un poco mal)o a lo mejor es que te cuenta poco, pero si tu ves que que te pide a gritos que le des el empujón , creo que le deberías decirle cosas como las que has escrito, que tu no puedes decirle, venga separate! es una responsabilidad muy grande, en todo caso podría hablar con sus padres o un familiar cercano pero opino como tu, debes quedarte con esa responsabilidad de darle el pistoletazo para que abandone la lucha.

    meye
    12 abril, 2011 a las 6:24 pm