TE GUSTA CONDUCIR?

La respuesta será inversamente proporcional al número de niños que lleves en ese momento detrás de ti, y del tiempo que hayas tardado en abrocharles los cinturones de seguridad sin dejarte ningún dedo en el intento. Sin embargo, será directamente ...

La respuesta será inversamente proporcional al número de niños que lleves en ese momento detrás de ti, y del tiempo que hayas tardado en abrocharles los cinturones de seguridad sin dejarte ningún dedo en el intento. Sin embargo, será directamente …

La respuesta será inversamente proporcional al número de niños que lleves en ese momento detrás de ti, y del tiempo que hayas tardado en abrocharles los cinturones de seguridad sin dejarte ningún dedo en el intento.

Sin embargo, será directamente proporcional a la cantidad de batería que tenga el reproductor de DVD portátil , al número de bolsas de chucherías y al de volúmenes del cantajuegos que estés dispuesta a escuchar.

Porque el placer de conducir se convierte para la madre desesperada en un suplicio cuando el niño que tiene en el asiento posterior alarga su lindo pie y lo desliza a través del reposacabezas para estirar del cinturón de seguridad de su madre y jugar así al ahorcado.

Porque la madre desesperada siente cómo su cara pasa del color blanco, al rojo, y del rojo al morado, cuando ve volar los calcetines de sus hijos sobre su cabeza, mientras intenta liberarse del cinturón que le oprime la garganta, a la vez que le patalean en su respaldo como si de una celda de prisión hubiera que escapar a toda costa.

Porque cuando los pertinentes gritos no funcionan, cuando las botellas de agua han sido derramadas sobre las camisetas, los gusanitos más que ser comidos han salido despavoridos, el volumen seis del cantajuegos ha minado tu voluntad, al juego del veo veo ya no hay Dios que vea nada, y el olor a putrefacción del que usa pañal te da la señal de alarma, no sabes ya si parar a repostar y descansar un rato o seguir al conductor que te ha adelantado por tu derecha aprovechándose de la batalla campal que librábais dentro del coche.

Si la madre desesperada opta por descansar, sabe lo que significa el vebo en el diccionario de la real academia española, pero no lo pone en práctica porque después de llevar a todos al baño, cambiar las camisetas mojadas y el susodicho pañal con sorpresa, se tiene que tomar un triste café frío en un nanosegundo, como casi todo lo que ingiere desde que es madre, para no llegar tarde a su destino.

Porque la madre desesperada que cumple en hora con su objetivo, es una diosa de la planificación y de la organización, con todas las trabas y penurias que ha tenido que soportar en su coche fantástico.

Pero lo consigue, porque nosotras podemos con eso y con mucho más, así que si tienes que conducir tú sola con niños, planifica bien tu viaje, carga bien la batería de todo lo que sea recargable, compra todas las chuches que puedas, y ¡por Dios nunca te olvides de las toallitas húmedas y de la ropa de repuesto!

Así que cuando llegues a tu destino si tu mente te lo permite, piensa en tu próximo aliciente, vete a dar un masaje relajante o apúntate a dar clases de Zumba esa mezcla de bailes con ejercico aeróbico que tan de moda está para liberar tu cuerpo y tu mente….

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Nestum

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