DEDICATORIA

Para todas las mujeres desesperadas, para las que se levantan hasta diez veces en una noche, para las que se preguntan si estarían mejor trabajando que cuidando a sus retoños, para las que tienen el culo como una pompa de empujar un carrito con do...

Para todas las mujeres desesperadas, para las que se levantan hasta diez veces en una noche, para las que se preguntan si estarían mejor trabajando que cuidando a sus retoños, para las que tienen el culo como una pompa de empujar un carrito con do…

Para todas las mujeres desesperadas,

para las que se levantan hasta diez veces en una noche,

para las que se preguntan si estarían mejor trabajando que cuidando a sus retoños,

para las que tienen el culo como una pompa de empujar un carrito con dos niños subidos en el patinete,

para las que llegan a casa con la ropa llena de chocolate, chorizo y restos de chicle,

para las mujeres que han dado el pecho sin conocer el cojín de lactancia,

para las que han atendido heridas sangrantes en parques a media tarde,

para las que se han pasado dos horas quitando liendres en cabelleras varias,

para las que se reparten entre el trabajo, la casa y los hijos,

para las ignoradas en las noches insomnes por sus compañeros o maridos,

para las que hacen peinados de princesas en dos minutos para no llegar tarde al colegio,

para las que creen que han perdido en norte,

para las que han tenido que ir a urgencias hasta dos veces el mismo día,

para las que tienen que parar los penaltis y bailar con las princesas,

para las que tienen que dar de comer a los peces y salvar a las tortugas,

para las que preparan a los demás el desayuno siete días a la semana ,

para las que no encuentran tiempo para ir al médico,

para las que se sienten incomprendidas,

para las que se quedan en casa con los niños mientras otros se van de viaje,

para las que viajan con el dalsy y el apiretal debajo del brazo,

para las que tienen que respirar y contar hasta 10,

para las que se han pegado contra las pared,

para las que se han quedado sin voz de tanto gritar,

para las madres primerizas, y para las que no lo son, porque no hay que olvidar nunca

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