AYUDA

Sigo más o menos siempre el mismo ritual a la hora de escribir un post para mi blog. Si nada me lo impide, suelo publicar los martes, hay estudios que dicen que es el mejor día para publicar, así que yo, muy obediente, escribo...

Sigo más o menos siempre el mismo ritual a la hora de escribir un post para mi blog. Si nada me lo impide, suelo publicar los martes, hay estudios que dicen que es el mejor día para publicar, así que yo, muy obediente, escribo…

Sigo más o menos siempre el mismo ritual a la hora de escribir un post para mi blog. Si nada me lo impide, suelo publicar los martes, hay estudios que dicen que es el mejor día para publicar, así que yo, muy obediente, escribo y publico los martes. A medida que va terminando la semana, durante el fin de semana y sobre todo el lunes, mi cabeza empieza a dar vueltas sobre ¿Qué puedo escribir? Siempre hay varias ideas que rondan mi cabeza, y normalmente ninguna de ellas me convence del todo, así que finalmente, el martes me pongo delante del ordenador y empiezo a escribir, sobre lo que me nace de dentro, que suele estar relacionado de una u otra manera con reflexiones, o acontecimientos vividos durante esa semana.

Esta mañana me he levantado pensando, como casi todos los martes ¿sobre que escribo hoy? Y resulta que lo primero que he leído es que hoy es el día de la mujer trabajadora, y mi primer pensamiento ha sido, que bueno!! ¿Y cuando no lo es?

Acto seguido me he planteado si, como en años anteriores, estaba dentro de este “club” porque claro, por primera vez en mi vida desde hace 13 años no “celebro” este día en la oficina trabajando. Claro, eso dependo de cómo definamos o consideremos trabajo, porque llevo unas cuantas horas delante del ordenador, y no precisamente leyendo la prensa…Pero no voy a entrar en este tema, supongo que hoy habrá miles de post, artículos y editoriales, hablando sobre la igualdad o no de las mujeres, la discriminación en el trabajo, a quien se considera mujer trabajadora y a quien no, así que realmente me importa poco si unos me meten dentro del saco de trabajadora, y otros no. Lo que me importa es lo que yo me considero, y no hay mucho más.

Lo que si me he planteado es que no se como, la mayoría de nosotras podemos con todo, o al menos intentamos poder con todo, ser estupendas madres, grandes profesionales, tener una casa perfecta, un marido maravilloso, unos hijos con un buen rendimiento académico, y que además sean guapos y educados. Así que yo, he de reconocerlo, no siempre puedo con todo, y me toca pedir ayuda.

Necesito ayuda para educar a mis hijos, y se que si tuviera que hacerlo, lo haría sola, lo hice en su día, y lo haría de nuevo, pero compartir esta difícil tarea es bastante más gratificante y enriquecedor, por eso valoro a todos aquellos hombres y mujeres que educan en soledad.

Necesito ayuda para mantener el optimismo y la alegría, para que me recuerden lo afortunada que soy de tener lo que tengo y saber valorarlo, así que de vez en cuando, le digo a mi marido, noto que estoy decayendo, no se si tengo motivos o no, pero necesito que me ayudes a estar mejor, y funciona, vaya si funciona!!!

Necesito ayuda a nivel profesional, para no decaer en el ánimo y para que el día a día no se convierta en una cuesta arriba con una pendiente cada vez más inclinada, así que cuando decaigo, mando un mail de socorro, o propongo un café o una reunión, como la que tuve la semana pasada con Gema (¡Gracias, me vino genial!)

Necesito saber que mis amigos siguen ahí, y que aunque me equivoque o falle alguna vez, seguirán estando ahí. Ya me fallaron algunos en su día que decían llamarse amigos, así que ahora creo que se reconocer quienes los son de verdad y quienes no, y los valoro muchísimo. ¡Seguid ahí por favor!

No se porqué nos cuesta tanto pedir ayuda, a nivel personal o profesional. ¿Se trata de orgullo, de querer parecer perfectos, de demostrar a alguien que somos supermujeres (o superhombres) que podemos con todo? Con el transcurso de los años he aprendido dos cosas respecto a este tema.

1-Cuando uno pasa una mala época, cuando sufres, cuando estás triste, cuando no ves el sol en ninguna parte, la única manera de salir adelante, además de pidiendo ayuda, es intentando ayudar. Cuando pones tu corazón en el dolor o en el problema ajeno, tu dolor, tu problema empieza a empequeñecerse. Esto me lo enseño José Luis, de quien tanto aprendí, y quien tanto me ayudó.
2- Querer ayudar a alguien que no se deja ayudar, es una de las cosas más duras que hay, cunado esto pasa, todavía no he aprendido que es lo que se debe hacer.
3- Quien no disfrute ayudando a alguien que lo necesita, sea al nivel que sea, no sabe lo que se pierde.

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Últimos comentarios (4)

  1. Gracias por vuestros comentarios, a mi tambien m me cuesta más pedir ayuda que ayudar, pero como ultimamente he tenido que pedir ayuda, también me he sentido muy ayudada, y es muy gratificante.

    iglaguna
    15 marzo, 2011 a las 12:33 pm
  2. Me cuesta pedir ayuda… es mi asignatura pendiente, por que soy una autentica cabezota, siempre estoy dispuesta ayudar pero tengo que aprender a pedir.

    meye
    8 marzo, 2011 a las 9:07 pm
  3. Bonitas y reales palabras… Te dejan pensando…
    Me ha encantado, cada martes te leo y me alegro siempre de ello, sigo así..
    Besos

    beli
    8 marzo, 2011 a las 8:58 pm
  4. que pedir ayuda… Supongo que como decía Titana el otro día, estamos acostumbrados a dar nuestra mejor cara, y nos vemos en esa obligación, de no preocupar a los demás… A veces no se pide ayuda por vergüenza, otras por orgullo, otras porque se piensa que se podrá salir adelante solo… pero lo más importante, es que tus amigos y tu familia, y tus compañeros… sepan que estás ahí, para cuando quieran silbar… y por si acaso nosotros tenemos que pedir una manita algún día…

    hadamami
    8 marzo, 2011 a las 6:47 pm