Antojos de un primerizo

¿Tengo una historia que contar? Puede ser, como tantas otras de eso que llaman creación de vida lo se, pero mía al fin y al cabo así que al que no le agrade, ya sabe, un poco de zapping y ya está. Transito por lo...

¿Tengo una historia que contar? Puede ser, como tantas otras de eso que llaman creación de vida lo se, pero mía al fin y al cabo así que al que no le agrade, ya sabe, un poco de zapping y ya está. Transito por lo…

¿Tengo una historia que contar? Puede ser, como tantas otras de eso que llaman creación de vida lo se, pero mía al fin y al cabo así que al que no le agrade, ya sabe, un poco de zapping y ya está. Transito por los 29 años, llevo más de 2 años casado y más de 10 de noviazgo, mi mujer es una profesional de éxito y yo un periodista-consultor-empresario en busca de sentido, pero desde hace 4 meses me enfrento a uno de los momentos más importantes de mi vida, voy a ser padre. Si amigos, el año que viene abandono la veintena y entro de lleno en el mundo adulto con una criatura a mi cargo (para toda la vida no se crean), un varón para más detalle, que es lo que queríamos dicho sea de paso, y de nombre aún incierto pero con la jugada centrándose poco a poco; es que si era niña estaba reclaro, como su Madre, como sus dos Abuelas y como su tía paterna, sin dudas, ja.

Y tengo que decirlo, es un cúmulo de sensaciones lo que llevo sintiendo en estos 4 meses (¡4 ya!, y luego dicen que el embarazo es largo, pues será para ellas porque a mi se me está pasando a la velocidad del rayo). Primero hay que creérselo, luego viene asimilarlo, también hay que entenderlo, entonces llegas a la fase de interiorizarlo y por supuesto está la de compartirlo, la más importante y a veces la más difícil no nos engañemos. Así que aquí estoy, intentando divagar con vosotros, esos tres ó cuatro lectores que me aguantaréis si la cosa va bien, sobre las aventuras y desventuras de este nuevo proyecto, de una etapa que ya no tiene vuelta atrás, de una experiencia que, por mucho que sea ley de vida, no tiene explicación verdadera y profunda si no es sintiéndola y “mamándola” en primera persona, ¡como me apetece!.

Me he prepuesto no perderme detalle de las circunstancias así que para ello he leído, robándoselo a mi mujer no creáis, la Biblia de las emprazadas, el famoso “What to expect while you are expecting”, de Heidi Murkoff, Arlene Eisenberg (la madre de Heidi Murkoff y a su vez escritora médica) y Sandee Eisenberg Hathaway (hermana de Heidi Murkoff y enfermera), he ojeado el “9 meses de espera” de la afamada doctora Josefina Ruiz Vega, e incluso buceando un poco por la red de redes me entero de diferentes aspectos que impresionan, aunque este estudio no acaba de aclarar todo lo necesario para un proyecto de padre como el que soy… En fín, a lo que hoy voy, que estoy feliz de verdad y que me alegro mucho porque he descubierto que no tengo el síndrome de Couvade. ¿Y qué coño es eso pensaréis? Pues resulta que los padres primerizos también pueden tener antojos, y no es algo psicosomático (este palabro quiere decir “proceso psíquico que tiene influencia en lo somático”) sino que está producido por un cambio hormonal debido al nerviosismo contagiado por la preocupación compartida con la madre. Toma ya.

Resulta que los padres que van a tener a su primer hijo y que estén motivados con su futura responsabilidad viviendo de cerca el embarazo de sus parejas (mi caso por cierto), corren el riesgo de padecer los antojos que de forma tradicional sufren las mujeres en la gestación, todo según la catedrática de Psicobiología, Mari Cruz Rodríguez del Cerro. Y no se trata de un efecto de la mente como durante mucho tiempo se había creído cuando se producía algún caso, sino que tiene un nombre, el mencionado síndrome de Couvade, y una sorprendente explicación: los padres expectantes «más comprometidos» (que alguien me explique donde está la frontera por favor) pueden registrar cambios hormonales en sus niveles de testosterona, engordar algunos kilos, mostrar altos niveles de prolactina, e incluso tener esos “curiosos” antojos, similares a los de las mujeres encintas. Pues nada, que me quedan seis meses para tenerlos pero vamos, que con el increíble y buen embarazo que está llevando mi santa no lo veo probable.

Abrazos y besos queridos.

Nestum

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Últimos comentarios (5)

  1. Enhorabuena !!!!!!

    mantas
    10 abril, 2009 a las 11:26 pm
  2. que me ha entrado curiosidad

    naidu
    2 abril, 2009 a las 12:33 pm
  3. y sobre todo a la madre!!!!!
    Que todo siga tan bien como hasta ahora.
    Besos

    hugo
    19 enero, 2009 a las 9:49 pm
  4. Enhorabuena Borja,
    Me encanta leer un blog sobre las experiencias de un “primerizo”.
    Es un punto de vista (el del “primerizo”) que casi siempre queda relegado a un segundo plano, pero que creo está repleto de anécdotas y experiencias nuevas y divertidas que contar.
    Espero seguir leyéndote.

    martag
    19 enero, 2009 a las 1:36 pm
  5. Así da gusto. Enhorabuena Borja…. y a descontar los días.

    carmen
    16 enero, 2009 a las 1:04 pm