Agricultores que piensan en nuestros bebés

Hay un tipo de agricultura especial porque tiene como consumidores a las personitas más exigentes: los bebés. Los agricultores que cultivan frutas y hortalizas para la alimentación de los bebés asumen un gran reto pues el nivel de exigencia que se requiere a estos alimentos es elevadísimo.

En el caso de alimentos infantiles existe una normativa de la UE que marca estrictos límites para residuos de, entre otros, pesticidas y contaminantes. Estos límites son muchísimo más restrictivos que los que aplican a la agricultura convencional y, para lograr cumplir con ellos, el agricultor debe hacer muchas cosas distintas en el campo, buscando que en su cosecha no queden residuos no admitidos.

Todo comienza con la elección del suelo, tendrá que ser de calidad y libre de contaminantes, de lo contrario no podrá dar frutos que cumplan las exigencias de la normativa. Una vez se tiene un campo adecuado, se debe cuidar todo el ciclo desde la siembra hasta la cosecha. A cada paso el agricultor deberá tratar con especial cuidado estos cultivos para que los frutos sean al final aptos para un alimento infantil.

Nestlé colabora estrechamente con sus agricultores, apoyando a los productores locales en función de la materia prima. Eso le permite desarrollar relaciones fuertes, necesarias para obtener conjuntamente productos agrícolas de primera calidad y que cumplan todos los estrictos requisitos normativos y, a menudo, los estándares de calidad internos de Nestlé, todavía más exigentes. Además, de este modo se garantiza una trazabilidad sólida lo que refuerza la seguridad y la confianza en sus productos.

Trabajar de este modo hace que tanto Nestlé como sus agricultores estén muy orgullosos de los ingredientes que se usan luego en las recetas de los alimentos infantiles y eso, a las mamás y a los papás, nos da una tranquilidad absoluta.

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