Yo tengo vacaciones con niños

Cuando hablamos de festividades está claro que aquí, somos los reyes; Navidad, semana santa, el puente de mayo, el de diciembre, el 15 de agosto y el día del trabajador, más los días de libre elección y claro… los tres maravillosos meses que tienen nuestros peques de vacaciones en el cole. Tiempo de calidad con...

Cuando hablamos de festividades está claro que aquí, somos los reyes; Navidad, semana santa, el puente de mayo, el de diciembre, el 15 de agosto y el día del trabajador, más los días de libre elección y claro… los tres maravillosos meses que tienen nuestros peques de vacaciones en el cole. Tiempo de calidad con…

Cuando hablamos de festividades está claro que aquí, somos los reyes; Navidad, semana santa, el puente de mayo, el de diciembre, el 15 de agosto y el día del trabajador, más los días de libre elección y claro… los tres maravillosos meses que tienen nuestros peques de vacaciones en el cole.

Tiempo de calidad con nuestros hijos durante todo un trimestre, el sueño de cualquiera que tenga hijos y claro está, que no trabaje ni tenga ninguna otra obligación que la de cuidar a sus hijos, Ladies and gentlemen…¿Qué hacemos el proletariado con nuestros hijos en verano?

Por un momento nos vamos a desplazar al maravilloso mundo de los Sres. y Sras. burguesas de nuestra sociedad y nos vamos a imaginar (algunos supongo que nos les hará falta) pero el resto nos vamos a imaginar que podemos disponer de unos meses de vacaciones con nuestro hijos. Y hablamos de vacaciones, es decir: disponemos de efectivo o tarjeta para poder invertir en disfrutar.

Puestos a empezar a decidir, todo va ir en función de la edad de nuestros hijos y si es uno, dos o multitud (Cuando muchas veces contamos con incorporaciones de última hora, de la clase, del barrio o del primito de turno)

Acabada la fase uno en la que nos queda claro cuantos somos en nuestro equipo vacacional, lo ideal es que nos tomemos unos minutos en planear lo que luego tiene que ser nuestro momento de descanso o nuestras vacaciones. Estos minutos que nunca encontraremos para sentarnos y planear hay que tener muy claro que es posible que sean nuestra garantía de diversión y descanso una vez empecemos. Hay algo que desde hace 4 años tengo claro, si no planeas y organizas, muchas veces no disfrutas y nunca, y digo nunca, descansas…

Dicho lo dicho, aquí os dejo mis 4 trucos.

Controlar tu parte aventurera.

Seguro que te encantaba ir a tu aire, descubrir civilizaciones perdidas y travesar sendas inexploradas del amazonas, pero ahora es el momento de buscar un lugar tranquilo con chiqui park y horarios de comida infantiles.

Se realista tu hijo es como todos los demás hijos.

Lo niñ@s se cansan, tienen pipi, hambre y sueño. Cuando decidas visitar alguna atracción local o realizar una salida en familia, es recomendable tener incluidas estas cosas en la planificación de la salida. Y el bote de árnica para los golpes y alguna cosa para la fiebre que siempre viene cuando menos te lo esperas.

Coche, autobús, tren y avión (el barco me marea)

Tenemos que pensar que cada medio tiene sus particularidades y que nuestros peques van a estar más o menos adaptados a cada uno. Pero la diferencia principal entre unos y otros es la movilidad. Es decir, si vamos en tren o avión nos vamos a poder mover y eso quiere decir que una pelotita, un cochecito o un muñequito nos pueden ser grandes aliados, por otro lado si viajamos en coche o autobús tendremos que inventar las 1001 opciones para mantenerlos sentados todo el viaje. En casa hemos descubierto el bingo para el coche y estamos encantados. Se trata de hacer el típico cartón de bingo, pero con señales de tráfico, coches de diferentes colores, casas, gasolineras…y según avanza el viajes y nos vamos cruzando con estos elementos, lo vamos marcando.

Sentido común.

No queremos y nos hace pasar un mal rato, pero resulta que nuestro magnific@s hij@s se mueven, y se mueven rápido. Mejor dicho no paran nunca y muchas veces desaparecen y nos hacen pasar momentos de mucha angustia en los que los perdemos de vista y pensamos siempre lo peor. Esa sensación de terror absoluto hasta que aparece es muy difícil de evitar, pero hay algo que nos puede ayudar a sobre llevarlo un poco mejor. Una opción sencilla es marcarlos con un brazalete identificador, en el que por favor, no apuntemos el nombre del niño apuntad un teléfono de contacto. Para la persona que encuentra a nuestro pequeño perdido, será más sencillo llamarnos que comenzar a gritar el nombre del niño a ver si alguien lo reconoce.

Si tenemos controladas estas 4 cosas es muy probable que surjan otras, pero también es posible que las nuevas sean más llevaderas y nos permitan disfrutar y sobre todo descansar. La ayuda de un profesional siempre es recomendable, pero un profesional que nos ayude a preparar las vacaciones y no que nos tenga que ayudar a recuperarnos cuando estas acaben.

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