¿Qué queremos decir cuando hablamos de ganadería ecológica?

Uno de los rasgos de los alimentos ecológicos que más nos atraen es la garantía de que se respeta la biodiversidad y el bienestar animal en la obtención de estos alimentos. Y, por tanto, que nosotras y los nuestros estamos consumiendo productos más responsables

Uno de los rasgos de los alimentos ecológicos que más nos atraen es la garantía de que se respeta la biodiversidad y el bienestar animal en la obtención de estos alimentos. Y, por tanto, que nosotras y los nuestros estamos consumiendo productos más responsables

Los alimentos y productos “biológico” y “ecológico” son ya una opción que seguro muchos añadimos en nuestra cesta de compra semanal, pero, ¿qué quieren decir, y qué implicaciones tienen para la ganadería?

Cuando decimos que un alimento es ecológico, es que todas las etapas de la cadena de suministro han sido cuidadas, desde el estado de los animales hasta las medidas medioambientales adoptadas por las granjas. Por tanto, no atañe solo al producto final, sino que requiere una certificación de todo el proceso, desde los campos al producto que finalmente se consume.

Para asegurar el bienestar de los animales, en el caso de la ganadería vacuna ecológica está garantizado su pastoreo en libertad todos los días. Además, los campos en los que pastan deben ser suficientemente extensos en función del número de vacas y se cuida la calidad de los mismos para asegurar que la alimentación de los animales también es ecológica. De este modo, en esos campos no se permite el uso de herbicidas o plaguicidas. Vamos, como esos campos de siempre, con los que soñamos y en los que muchas hemos disfrutado cuando éramos pequeñitas.

Otras características de esta ganadería son la limitación del uso de antibióticos y la prohibición de los tratamientos hormonales para estimular la producción de la leche. Respecto a los antibióticos, se restringen mucho los tratamientos y se establece una cuarentena en el caso de su uso que garantiza que no habrá presencia de los mismos en el animal o su leche.

Cada vez somos más conscientes y disponemos de más información a nuestro alrededor. El consumo responsable, ya no solo con lo que desechamos sino con lo que nosotras y nuestras familias consumimos se ha incorporado ya a nuestra rutina diaria; cuidémonos y cuidemos nuestro entorno.

NOTA IMPORTANTE: La leche materna es la mejor para los bebés. El profesional de la salud indicará el momento apropiado para la introducción de los nuevos alimentos.

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