El merengue, el mejor acompañamiento para cualquier repostería

El merengue es un postre dulce y fácil de hacer que normalmente tiene una consistencia muy esponjosa, aunque puede endurecerse si se hornea.

El merengue es un postre dulce y fácil de hacer que normalmente tiene una consistencia muy esponjosa, aunque puede endurecerse si se hornea.

Su firmeza se consigue por la unión entre el aire, el agua y las proteínas de la clara del huevo: cuando se baten rápidamente las claras, se producen burbujas de aire pequeñas que son rodeadas por las proteínas.

Este alimento suele usarse para adornar y/o rellenar pasteles, bizcochos y cualquier repostería, aunque también puede comerse por separado, ya que constituye un tipo de postre muy ligero y dulce. Dentro de sus variedades pueden ser blandos, que es la versión francesa; semiduros, en la italiana; o duros, si se hornean hasta que casi toda el agua se haya evaporado.

UN EJEMPLO: EL MERENGUE ITALIANO

Si se quiere la receta de un merengue venido directamente de Italia, ideal para decorar y rellenar postres y con un rico sabor, solo se necesitan tres ingredientes: azúcar, claras de huevo y agua. 

Para la elaboración del merengue italiano hay que conocer la técnica del punto de nieve, pero no tiene ninguna dificultad añadida más. Este es un tipo de postre que debe usarse en el momento justo de la preparación ya que, una vez frío, pierde flexibilidad. Si no se usa todo el preparado, se puede guardar en el congelador hasta tres meses para que no pierda sus cualidades.

Este tipo de merengue debe servirse firme y brillante y para decorar los postres se puede hacer uso de colorantes y aromas alimentarios que personalicen el rellenado.

CONSEJOS PARA SU ELABORACIÓN

Con el objetivo de conseguir una correcta preparación del merengue hay que usar recipientes y utensilios que estén limpios, secos y sin ningún rastro de grasa para facilitar el proceso del batido de las claras, apuntan desde https://www.milesdefiestas.com, uno de los portales líderes en fiestas de cumpleaños.

Por otro lado, el ritmo de agitado será continuo y con movimientos envolventes, tratando de no revolver intensamente el almíbar porque, de lo contrario, se azucara demasiado. Con el giro perfecto, el aire entrará en la crema y adquirirá volumen y solidez.

Para la realización del almíbar es recomendable el uso de un cazo de tamaño mediano con una abertura amplia que facilitará la evaporación del agua más rápidamente.

El crémor tártaro, un polvo blanco sin sabor específico usado con frecuencia en reposterías caseras, ayudará también en el batido. Sus cualidades ofrecen que, si lo agregas antes de comenzar a batir las claras, estas tendrán mayor volumen y serán más consistentes.

También es importante saber que, para la correcta disposición del almíbar en el bowl, hay que tener en cuenta que se debe echar cerca de la pared del recipiente y lentamente, formando un hilo, ya que debe unirse bien y así conseguir que no se baje el merengue.
 

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