Las canciones de nuestra niñez

Descubre que hay detrás de algunas de las canciones de nuestra infancia. Porque cuando eres niño no ves más allá del juego. Y ahora te voy a revelar algunos datos curiosos de estas armoniosas letras. ¡Te vas a sorprender!.

Descubre que hay detrás de algunas de las canciones de nuestra infancia. Porque cuando eres niño no ves más allá del juego. Y ahora te voy a revelar algunos datos curiosos de estas armoniosas letras. ¡Te vas a sorprender!.

 

Cuando pasamos de la etapa de la infancia a la adolescencia, queremos olvidarnos de aquellas letras que repetíamos al saltar a la comba, al jugar a los corros o a juegos tradicionales porque pensamos que eso ya son “cosas de niños”. Cuando te conviertes en madre o padre nos vuelven a la cabeza aquellas canciones, que ahora cantamos alegremente a nuestros hijos.

Pero ¿te has parado a pensar que hay en el trasfondo de estas canciones?

Empezaremos con Al corro de la patata. Este juego popular lo cantaban los niños y niñas en la posguerra española, hace referencia a las clases burguesas de la época, se ironizaba, a la vez que se envidiaba a los burgueses, reflejado en “lo que comen los señores, naranjitas y limones”, porque eran los únicos pudientes que disfrutaban de la comida.

Otro dato curioso de esta canción es la alusión que se hace a la Peste Negra; el término “achupé proviene de los estornudos que producían los enfermos de este mal.

Seguimos con un juego típicamente madrileño, el Pase misí, pase misá. Los niños imitaban, con cierto retintín, la refinada cortesía de los franceses cuando cedían el paso a alguien. No se conoce exactamente el origen de este juego, pero bien podría remontarse a la época de la invasión napoleónica.

 Y el “Pase Monsieur” y “Pase Madame” pasó a “Pase misí, pase misá”.

Otra de las canciones que no deja de asombrarnos es la canción de cuna Duérmete niño; basada en una canción inglesa “Rock – a – bye baby”, cuyas primeras versiones son de 1765.

Las nanas no siempre usaban un tono afectivo, también las había con un tono imperativo, y estas son precisamente, las que más perduran tanto en España como en Hispanoamérica.

El término “coco” está registrado en el Diccionario de la Real Academia Española como {fantasma que se figura para meter miedo a los niños}. Y el Diccionario de uso del español de María Moliner, lo define como {ser fantástico, supuesto demonio, con el que se asusta a los niños}.

La figura del coco es mundialmente conocida. Desde la época de las Cruzadas, la imagen de un ser abominable, ya era utilizado para generar miedo a los niños. Los musulmanes proyectaban esta figura en el rey Ricardo Corazón de León, si los niños no se portaban bien serían llevados como esclavos por melek- ric (El Coco).

En los países bajos se le llama Piet Zwart (Pedro Negro), que se lleva a los niños malos y desobedientes para arrojarlos al mar Negro o llevarlos a España (¿Qué pensarían los niños que era España?).

Queda demostrado que la inocencia de los niños tapa todos estos detalles que solo a través de los ojos del adulto podemos descubrir.

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