CAMALEÓN AL REVÉS

A la niña le leyeron el cuento del camaleón al que no le gustaba cambiar de color. Un camaleón al que no le gusta cambiar de color, exclama con los ojos muy abiertos y una chispa en la voz. Las ideas se le agolpan en la cabecita y las sensaciones en la tripita. Y durante un minuto o dos no habla. Y la madre continua...

A la niña le leyeron el cuento del camaleón al que no le gustaba cambiar de color. Un camaleón al que no le gusta cambiar de color, exclama con los ojos muy abiertos y una chispa en la voz. Las ideas se le agolpan en la cabecita y las sensaciones en la tripita. Y durante un minuto o dos no habla. Y la madre continua…

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A la niña le leyeron el cuento del camaleón al que no le gustaba cambiar de color. Un camaleón al que no le gusta cambiar de color, exclama con los ojos muy abiertos y una chispa en la voz. Las ideas se le agolpan en la cabecita y las sensaciones en la tripita. Y durante un minuto o dos no habla. Y la madre continua dando voz a la madre camaleón, pero hijo mío mi pequeño, cómo no te va a gustar cambiar de color, eso y no otra cosa, es ser camaleón. Y la niña pestañea muy rápido y entrelaza las manitas sudorosas. Y el hijo camaleón, mami, mami, yo no sé ni lo sabré, el por qué ni el para qué, pero cuando me pongo del color de la pared me confundo, me revuelvo y me da un no sé qué. Y la niña sonríe apenas y pasea la mirada del libro a la pared. Y la madre, pero qué otra cosa puedes ser, camaleón has nacido y camaleón has de ser, tus abuelos, tus padres, tus hermanos han mudado de color y son felices, ya lo ves. Y la niña se mira los zapatitos rosas que le aprietan y los lacitos lilas que le jalan y el vestido blanco que le pica. Y el camaleón, mami, qué he de hacer si no soy feliz con lo que soy, si no puedo ser eso que me han enseñado a ser, puedo ser un camaleón al revés. Un camaleón al revés, dijo la madre, cuándo se ha visto, oído o conocido un camaleón al revés. Y la niña pega un brinco y la madre cierra el libro y se quedan muy juntitas sin hablar, sin mover. Y la madre se levanta del sillón como en un trance y muy despacio le desata los lazos y le quita los zapatos y la muda de vestido. Y cambia el final del libro cuando dice, tú, querida, serás quien quieras ser.

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Últimos comentarios (14)

  1. ¡Charpiñonaaaaa! Yo también te echaba de menos. Si no publiqué antes fue porque las musas se perdieron en la mudanza y no las encontraba para nada, tenía todo atascado dentro sin poder salir. ¡Por fin las encontré! Así que espero aparecer por aquí más seguido. Un beso muy grande.

    cuentacuentos
    23 octubre, 2013 a las 2:48 pm
  2. Pues eso, que puedes ser un camaleón al revés madurito. Nunca es tarde para preguntarse qué queremos realmente, de qué nos distanciamos, que no nos define y qué sí. Te diré que yo fui una niña y jovencita muy sensible sí, pero muy tradicional, muy común y corriente, y cuando me fui de México y empecé mi periplo por el mundo con sus crisis existenciales varias fue cuando empecé a ser un camaleón al revés, antes no. Y ahora querida Lili, me siento muchas veces un ente extraño en este país mío.

    cuentacuentos
    23 octubre, 2013 a las 2:47 pm
  3. Gracias, drewhada. Sí, resulta muy difícil la mayoría de las veces, esa es la verdad. Si dices o si callas, si das o si quitas, si atas o si sueltas, si controlas o si permites. ¡Ufff! Pero aquí estamos con ilusión en el camino más importante y más trascendental de todos.

    cuentacuentos
    23 octubre, 2013 a las 2:44 pm
  4. ¡Ja ja ja! Gracias por esos dos piropazos. Me alegran mucho mucho. Besos desde México pero con la mitad de mi corazón lleno de España.

    cuentacuentos
    23 octubre, 2013 a las 2:42 pm
  5. Gracias, Mónica, me alegra mucho que te guste. Imagino que en tu labor te encontrarás con muchos camaleoncitos al revés. Un beso grande.

    cuentacuentos
    23 octubre, 2013 a las 2:41 pm
  6. ¡Pipi, querida! ¡Qué gusto encontrarnos por fin! Me encanta que compartas tu historia, dices que la mía tiene más fondo pero la verdad es que la escribí pensando en que cada uno le adjudicara el fondo que necesitara, desde lo más extremo hasta lo más sutil. Creo que todo cabe. Te mando muchos besos.

    cuentacuentos
    23 octubre, 2013 a las 2:40 pm
  7. pues anda que yo…

    lili-solidor
    22 octubre, 2013 a las 2:52 pm
  8. Es verdad LILI…… cuantas veces te emperras en algo, que no quieres para nada….
    yo me ofusco con mucha facilidad
    Ja ja ja

    carmen escalona
    22 octubre, 2013 a las 12:13 pm
  9. Como siempre…precioso.
    Te echaba de menos.

    xar
    22 octubre, 2013 a las 11:04 am
  10. Y si después de cambiar de color con gran éxito de crítica y público, tras media vida siendo el perfecto camaleón resulta que no, que no querías cambiar de color…

    lili-solidor
    21 octubre, 2013 a las 9:06 pm
  11. Me ha encantado!!! Que difícil resulta a veces…

    andrea
    21 octubre, 2013 a las 9:04 pm
  12. De mayor, quiero escribir como tu!!!! Siempre me dejas con la piel de gallina.
    Gracias cuenta cuentos!!! Un gran gran beso!!! desde España

    carmen escalona
    21 octubre, 2013 a las 8:49 pm
  13. Precioso!! Cuentacuentos…. Precioso!!

    monica-escalona
    21 octubre, 2013 a las 8:33 pm
  14. Que bonito!! Y cuanta reflexión tiene tu cuento. Un día me di cuenta que mi segunda, quería ser camaleón al revés, y la deje y a partir de ese momento, la vi crecer, ser más feliz, ser como ella es , la pena, los lazos que ha tenido que lucir sin gustarle absolutamente nada.
    Se que tu historia tiene mucho más fondo, aunque al final la reflexión es la misma.
    Me encanta leerte de nuevo!!!!!

    pipipau
    21 octubre, 2013 a las 8:24 pm