Beneficios de los campamentos de verano, para niños (y padres)

Los campamentos de verano aportan beneficios para los niños, en este artículo queremos resaltar además las ventajas que aportan a los padres.

Los campamentos de verano aportan beneficios para los niños, en este artículo queremos resaltar además las ventajas que aportan a los padres.

Los niños necesitan crecer. Físicamente sólo es cuestión de que la biología haga lo que la genética ha programado. Crecer emocionalmente, es otra cosa, tiene que ver con qué experiencias los nutren a nivel social, afectivo o familiar.

Los campamentos de verano pueden ser ecosistemas naturales perfectos para que los niños maduren, para que puedan participar de experiencias que no pueden encontrar en su entorno habitual, y, de paso, porqué no, resultar ideales para descubrir otras habilidades y para aprender mientras se divierten en un entorno menos formal y mucho más relajado.

Pero, ¡ojo!, también hay beneficios para los padres. Cuando los niños se van de campamentos sus padres experimentan situaciones o sensaciones que, dependiendo de las características de cada familia y de su situación particular, pueden ser todo un descubrimiento. Algunos padres, metafóricamente hablando, también hacen las maletas y se van de campamentos.

Beneficios

¿Vemos qué beneficios reportan esas estancias para unos y para otros?. Tal vez te sorprendamos. Empecemos por los actores principales, por los niños:

– Relax y evasión. Los campamentos son lugares y momentos abiertos al relax y a la evasión lúdica. No tienen porqué ser campamentos orientados a disciplinas deportivas. El hecho de desarrollarse en la naturaleza o en espacios abiertos, ya es un plus para motivar el espíritu activo de los niños. En los campamentos de verano, la energía positiva fluye e influye.

– Especialización. Hay campamentos infantiles que desarrollan actividades que están tematizadas. Sea música, deportes, idiomas o teatro, o todo éso junto, el niño tiene la posibilidad de recibir formación no reglada que le puede ayudar a estimular sus habilidades y a desarrollar aptitudes innatas. Incluso otras que aún están por descubrir.

– Compartir y valores. En los campamentos, se comparten vivencias, conocimientos, experiencias e ideas que pueden ser diferentes a las propias. Los monitores sin excepción trabajan muy de cerca las actividades para fomentar la empatía, las habilidades sociales, la solidaridad  y la aceptación de los demás. En ese contexto, los niños mejoran su comunicación a todos los niveles.

Sana competitividad

Y si hablamos de valores, se trabaja sobre todo la independencia, la responsabilidad, el trabajo de grupo en equipo y la competitividad, la que brilla de verdad y forma la sana competitividad.

– Descubrir y ordenar. Con nuevas actividades, en muchos casos inéditas para los niños, se les abren a los niños toda clase de oportunidades para ser creativos, para innovar, para probar cosas nuevas. Uno de los objetivos es el de desenvolverse de manera autónoma especialmente cuando las actividades los enfrenta a situaciones que experimentarán por primera vez.

También se le aportan rutinas de campamento que fomentarán en los pequeños un estilo de vida y prácticas ordenadas. Con horarios y actividades con reglas que estimularán su disciplina. Su voluntad y la autoestima.

Los padres se ponen las pilas

¿Y los padres? cuando los hijos se van de campamento, ¿cómo les beneficia?. También lo vemos:

– Conciliación familiar. Los padres con niños en campamentos de verano se ven liberados del cuidado de sus hijos cuando las vacaciones infantiles no coinciden en el tiempo con las suyas. Ésto es especialmente valioso cuando los campamentos son urbanos y las actividades están cerca de casa y se facilita aún más la conciliación familiar.

– Vacaciones para los padres. Durante el tiempo en el que los niños están de campamento, los padres pueden disfrutar de un tiempo parecido al de las vacaciones. Descansando y renovando sus energías. Literalmente, los padres se ponen las pilas.

– Aprendizaje de rutinas. Muchas de las rutinas que forman las habilidades sociales de los niños resultan muchas veces complicadas de aplicar y de seguir cuando las obligaciones profesionales y las horas dedicadas al trabajo ponen espacio por medio. Cuestiones como el aseo, la nutrición, el orden de los enseres propios o el cuidado de la ropa no se pueden seguir y controlar con regularidad en el día a día de los niños como se quisiera. En los campamentos de verano, todas esas rutinas prácticas se integran en el día a día del niño y le ayudan a formarse.

Los campamentos de verano son toda una experiencia para las familias. Se los mire por donde se los mire.
 

Nestum

Deja un comentario