Tuve que contratar un detective porque me engañaba

Os cuento como empezó lo que fue el primer gran cambio de mi vida, descubrir que mi marido me engañaba gracias a una agencia de detectives. Mi vida de antes Llevábamos ya algún tiempo alejados y no puedo culparle por buscar nuevas ilusiones pero lo que más daño me hizo fue el engaño. El que no me reconociese que...

Os cuento como empezó lo que fue el primer gran cambio de mi vida, descubrir que mi marido me engañaba gracias a una agencia de detectives. Mi vida de antes Llevábamos ya algún tiempo alejados y no puedo culparle por buscar nuevas ilusiones pero lo que más daño me hizo fue el engaño. El que no me reconociese que…

Os cuento como empezó lo que fue el primer gran cambio de mi vida, descubrir que mi marido me engañaba gracias a una agencia de detectives.

Contraté un detective proque me engañaba

Mi vida de antes

Llevábamos ya algún tiempo alejados y no puedo culparle por buscar nuevas ilusiones pero lo que más daño me hizo fue el engaño. El que no me reconociese que lo nuestro había acabado y que no me quería ya como antes sino como a una amiga. Pero a las amigas no se les engaña.

Empezaré mi historia por este capítulo, pues mi vida anterior no tuvo mucho de especial, un par de novios de juventud, una carrera en la Universidad sobre una profesión que nunca ejercí y una relación que era el “orgullo de mi vida”.

El comienzo del fin

Empezó en verano de 2011, en esos tiempos que aún no existía el whatsapp y andábamos con los sms. Él nunca había estado muy pendiente del móvil, lo dejaba en la mesa del comedor cuando volvía de trabajar y se olvidaba mucho de él, es más, normalmente era yo la que me levantaba a cogerlo cuando sonaba.

Poco a poco fue cambiando, llegaba más tarde, de peor humor e incluso con olor a alcohol y ya no dejaba el movil en la mesa. De hecho no se separaba de él.

Al cabo de unas semanas no pude más y me encaré, le pedí si se estaba viendo con alguien y me lo negó. ¡Me trató de loca! Y se hizo el ofendido.

Pero las semanas pasaban y yo me olía algo, por mucho que él negase y negase, algo pasaba.

Ya no podía más

Al final me decidí a hablarlo con una amiga. Habíamos quedado para tomar un café y ponernos al día, hacía meses que no habíamos podido quedar, un día por una cosa y otro día por otra. Vale, seamos realistas, normalmente era por mí. Ella estaba soltera y tenía más libertad entre semana. Los fines de semana no, siempre tenía planes.

Lo dicho. Mi amiga era abogada en un prestigioso despacho de Madrid y cuando le comenté el tema me dijo: Chica, contrata un detective. Yo le dije, “tú estás loca, ¿cómo voy a contratar a un detective? Como en las películas.

Ella se rio y me comentó que en el despacho los utilizaban bastante en temas de divorcios y de demandas civiles. En mi caso contratar un detective no iba a suponer tener una ventaja legal sobre nada, las infidelidades no son delito en España, pero al menos me iba a quitar la incertidumbre y podría conocer la verdad.

Mira, contrato un detective y ya está

Contacté con los detectives que me recomendó al cabo de unos días (la verdad es que me lo tuve que pensar un poco, me seguía sonando raro) y fue una decisión de lo más acertada. Lo arreglamos casi todo por teléfono y mail, y como me atendió una chica (no tengo nada contra los chicos, eh, ya os contaré) la verdad es que me sentí muy a gusto con todo el proceso.

Acordé con la agencia un seguimiento de una semana para ver exactamente qué hacía mi marido cuando no lo veía. La detective me pidió si quería que me informase todos los días o prefería saberlo todo al final. Escogí enterarme al final y así no estar todo el día pensando en el tema.

El momento de la verdad

Cuando pasó la semana recibí el informe de los detectives y me quedé frita. Se estaba viendo con una chica del trabajo mucho más joven que yo (y no digamos que él). La verdad es que ver las fotos me trastornó, reconocí enseguida su mirada. La miraba a ella como me había mirado a mi durante años. No me hacía falta mucho más, aunque lo tuve.

Citas en hoteles, salir del trabajo a horas extrañas, bares a los que nunca me había llevado y mucha pasión. Demasiada asquerosa pasión.

La confrontación

Cuando le presenté el informe en su cara tuvo la desvergüenza de indignarse y ahí tuve claro que tenía que pasar página. Que se largase y me dejase tranquila, que coño, yo también quería volver a tener un hombre que me mirase como él la miraba a ella.

No estábamos casados, así que los “trámites” fueron sencillos.

Una nueva vida

Empezaba mi nueva vida, y os la empezaré a contar la semana que viene.

Isabel.

Nestum

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Últimos comentarios (3)

  1. Hola Isabel, soy Alicia redactora de un programa de cuatro (mediaset) y me gustaría poder contactar contigo. Si eres tan amable de pasarme tu contacto para que te pueda ampliar la información te estaría muy agradecida.

    Te dejo mi mail. amarin@xt.mediaset.es

    Gracias, un abrazo

    Alicia M

    aliciamarintv
    6 octubre, 2016 a las 5:50 pm
  2. Gracias Rosana, esperad que os cuente

    torresse02
    24 junio, 2015 a las 2:24 pm
  3. Enhorabuena. Todos nos merecemos la felicidad así que bienvenida a tu nueva vida

    rosanajimenezweb
    18 junio, 2015 a las 8:13 pm