Trucos para superar la cuesta de enero

En la parte económica, enero se hace un mes muy duro. En diciembre todo son luces e ilusión y muchas veces, el gasto es excesivo pero cuando nos damos cuenta ya es tarde. ¿Cómo podemos remediarlo? Siguiendo estos siete trucos:
  • Planifica el presupuesto y prioriza gastos: Lo importante es ser conscientes de cuáles son nuestros gastos reales y saber si estos superan o no a la cantidad de dinero que ingresamos. Así, podrás determinar cuáles son tus capacidades de compra y ahorro. Por supuesto, es fundamental clasificar los gastos y dejar para más adelante los que no sean muy urgentes.
  • Compara precios antes de comprar: Siempre, siempre, siempre… ¡Sobre todo cuando compras por Internet! Si sigues este sencillo paso, puedes llegar a ahorrar hasta un 33,5 % del total del gasto. Si comparas precios cuando reservas un hotel o cuando compras un billete de avión, ¿por qué no vas a hacerlo con tus cosas más cotidianas?
  • Elimina o reduce gastos innecesarios: Si de verdad analizas tu economía familiar seguro que te vas a dar cuenta de que puedes prescindir de un montón de cosas. ¿Ya estás pensando en una? Pues adelante.
  • Gasta con responsabilidad: Siempre hay una serie de gastos que corresponden a las necesidades básicas. No puedes suprimir la luz, el agua, la electricidad o el gas. Pero sí puedes reducir el importe de las facturas con pequeños gestos como utilizar bombillas de bajo consumo, apagar aparatos eléctricos que no utilices y evitar así el consumo stand by, no abrir las ventanas si tienes la calefacción encendida o apagar las luces al salir de cualquier habitación de la casa. Basta con poner un poco de cuidado.
  • ¿Gangas y rebajas? ¡Cuidado!: Enero es conocido por dos cosas: la temida cuesta y las esperadas rebajas. No debes dejarte llevar por los impulsos para no comprar (sólo por el hecho de que esté rebajado) cosas que, en realidad no necesitas y que, al final, no vas a utilizar.
  • Paga siempre en efectivo: Y déjate las tarjetas de crédito en casa. Porque conllevan una serie de gastos que pueden ser contraproducentes si quieres mantener tu economía a raya.
  • Implica a toda la familia: Esto es fundamental. Porque si educas a tus hijos desde pequeños, conseguirás que se impliquen a medida que vayan creciendo.
En la parte emocional, enero llega acompañado de los famosos propósitos de año nuevo. ¿Cuáles son los más comunes? Ir al gimnasio, ponerse a dieta, aprender otro idioma, cambiar de trabajo, a veces de ciudad… Todos son objetivos concretos que expresan un deseo de cambio, de bienestar emocional. Para Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen «ese bienestar emocional se puede logar per sé, mediante el cuidado de la propia salud mental o lo que es lo mismo, incorporando el apoyo psicológico a los cuidados periódicos preventivos de salud».
Un proceso terapéutico o de mejora, lo que coloquialmente se denomina “ir al psicólogo”, supone, según explica la experta “el aprendizaje de herramientas psicológicas que te sirven para saber cómo gestionar tus emociones, para mantener o dirigir la motivación hacia aquello que deseas, para convertirte en tu mejor aliado y dejar de boicotearte con pensamientos internos que no te llegan a ayudar en tu día a día”.
Por lo tanto, concluye la psicóloga, “al igual que acudimos a los dentistas a revisiones, al fisioterapeuta o al gimnasio, con el fin de mantener nuestro físico, es adecuado que empecemos a que trabajar con el concepto integrado de que la salud también está en nuestro bienestar psicológico y que son los profesionales de la psicología los que no pueden ayudar. Y es que debemos ir al psicólogo no sólo porque tengamos problemas sino también como herramienta para fomentar nuestro bienestar emocional”.
Sobran los motivos: nos ayuda a comprender como nos comunicamos con nosotros mismo y a regular nuestras emociones, a comunicarnos de manera adecuada con los demás, a dejar de darle poder a lo que los demás pueden pensar de nosotros, a aprender a tomar decisiones y decidir los caminos que queremos seguir y sentirnos bien con ello. Más todavía: a asumir que ciertas emociones negativas tienen que estar y que funciones cumplen, y como acabar afrontándolas.

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