Padres emocionalmente inteligentes; hijos emocionalmente inteligentes

Como bien decíamos, los niños aprenden mediante observación, sobre todo en los primeros 6 años de vida. Son esponjas que “copian” tanto comportamientos como actitudes y los padr...

Como bien decíamos, los niños aprenden mediante observación, sobre todo en los primeros 6 años de vida. Son esponjas que “copian” tanto comportamientos como actitudes y los padr…

Como bien decíamos, los niños aprenden mediante observación, sobre todo en los primeros 6 años de vida. Son esponjas que “copian” tanto comportamientos como actitudes y los padres somos los principales “espejos” donde ellos se miran, no solo en esta etapa sino incluso hasta la adolescencia.

Por ello, si queremos que nuestros hijos sean emocionalmente inteligentes, es fundamental nuestro trabajo como padres ya que somos sus “máximos” referentes. Las pautas y estrategias que utilicemos como padres para manejar nuestras emociones, serán probablemente las que utilicen nuestros hijos.

Hijos emocionalmente inteligentes

Este hecho implica plantearnos numerosas preguntas: “¿Qué espero de mis hijos? ¿Para qué les educo? ¿Qué busco que consigan en la vida? ¿En qué aspectos de su desarrollo pongo mis prioridades: en su formación académica, física o emocional? ¿Qué es para mí el éxito vital?

LAS PALABRAS AJUSTADAS A LA EMOCIÓN

Todos los padres iniciamos un camino hacia el desarrollo integral de nuestros hijos pero a veces no sabemos cuál es la meta o nos cuesta afrontar de modo adecuado las dificultades inesperadas que van surgiendo.

Además, es fácil que nos “frustremos” o perdamos, cuando nuestro hijo parece no cumplir el “guión vital” que habíamos establecido. Pero como dice Jose Antonio Marina, “Debemos educar a nuestros hijos no para tener buenos resultados en la escuela, sino para tener buenos resultados vitales fuera de la escuela”.

Hijos emocionalmente inteligentes

Lograr este objetivo implica mirarnos hacia adentro para pararnos a pensar si realmente nos “auto-conocemos”; cuestionarnos cómo expresamos y regulamos nuestras emociones (miedos, rabia o frustraciones…) como personas y como padres.

En el día a día con nuestros hijos, debemos poner normas, límites; ejercer nuestra autoridad, resolver conflictos con éstos de forma que no se vea “amenazada” su autoestima y seguridad. A menudo, en esta “vorágine cotidiana”, buscamos las palabras adecuadas y las intervenciones correctas, pero lo importante es ser consciente desde qué emoción expresamos y verbalizamos lo que sentimos y lo que hacemos.

Las palabras ajustadas a la emoción adecuada, cumplen su objetivo. Si no es así, “se esfuman” en el aire. E igualmente, lo que hacemos, viene determinado por nuestras emociones.

Hijos inteligentes emocionalmente

PAUTAS PARA PADRES EMOCIONALMENTE INTELIGENTES

Así que, intentemos establecer el manual para padres emocionalmente inteligentes:

1º.Cónocete a ti mismo:averigua qué emociones suelen ser más frecuentes en ti, cómo reacciones a ellas en los diferentes eventos que van surgiendo en el diario vivir. Analiza qué haces ante la frustración, la tristeza, la rabia y cómo tus hijos te perciben ante éstas. Presta especial atención al control de las emociones “negativas”. Saber manejarlas, te dará mayor control sobre ti y disfrutarás con mayor plenitud en tu vida.

2º. Comunícate eficazmente con tus hijos. Utiliza más a menudo los “mensajes YO” dirigidos a tus hijos, es decir, basados en lo que necesitas o sientes como madre/ padre: “Yo siento rabia si no me ayudaís cuando estoy cansada; ahora necesito que…”. A menudo nos relacionamos con nuestros hijos mediante mensajes Tú: “tú eres desordenado; tú eres vago; tú eres egoísta…..” siendo estos mensajes poco eficaces para resolver problemas y lograr un cambio en la conducta de nuestros hijos. Además, los mensajes Tú surgen muchas veces desde emociones “negativas” y poco controladas que pueden dañar la autoestima porque juzgamos negativamente a la persona y no a la conducta.

Hijos emocionalmente inteligentes

3º Resuelve los problemas con tus hijos de forma ASERTIVA (mediante mensajes YO y teniendo en cuenta también sus necesidades y emociones). Evita actuar de forma pasiva (evitar afrontar problemas, negar las cosas, excesivas justificaciones) o agresiva (gritos, amenazas, victimismos, etc). S

4º SÉ optimista y positivo. Utiliza el sentido del humor para enfrentar situaciones “de conflicto”. Ser optimista es ser realista y estar en el aquí y el ahora, en el presente. Implica aceptar el error como manera de aprender y ser capaz de afrontar las dificultades para salir fortalecidos. No es una falsa alegría o negación de los problemas.

5º. Controla tus impulsos. Intenta controlar una emoción desagradable desde la razón evaluando si esa emoción está adaptada a la situación que estás viviendo con tus hijos. Si la razón no logra ayudarte (muchas veces los hijos duelen tanto que el corazón no obedece a la razón), toma distancia y calma para “relativizar” las cosas y cambiar tu percepción del problema. Su tú eres dueño de tus emociones, ellos con el tiempo y tu ejemplo, aprenderán a ser dueños de sus emociones.

Hijos emocionalmente inteligentes

Recuerda, que tu visión, condiciona lo que dices y haces respecto a tu relación y comunicación con tus hijos. Si cambias tu visión “negativa”, tu emoción “desagradable” por otra agradable (seguridad, calma…) actuarás de otra manera y encontrarás una solución.

Y sobre todo, Acepta a tu hijo-a como es. Entiende que va a crecer y a formar su propia vida, probablemente de una forma bien diferente de la que sus padres lo hicieron. Educa a tus hijos sabiendo que la “gran meta”, tu gran meta como padre, es ayudarles a llegar a ser la mejor versión de sí mismos, y no una repetición de lo que eres o de lo que deseas que sean.

Mónica Escalona
monica.escalona@zana.es
CENTRO ZANA

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