Niños con Ansiedad

Como psicóloga (y como madre) me gustaría experimentar y creer que la infancia es una etapa plena de felicidad. Pero en ocasiones, la idea de la “Infancia Feliz” es un mito pese al optimismo que me caracteriza. Hoy sabe...

Como psicóloga (y como madre) me gustaría experimentar y creer que la infancia es una etapa plena de felicidad. Pero en ocasiones, la idea de la “Infancia Feliz” es un mito pese al optimismo que me caracteriza. Hoy sabe…

Como psicóloga (y como madre) me gustaría experimentar y creer que la infancia es una etapa plena de felicidad. Pero en ocasiones, la idea de la “Infancia Feliz” es un mito pese al optimismo que me caracteriza.

Hoy sabemos que los niños sufren miedos, depresión, angustia, fobia escolar, pérdidas afectivas y situaciones traumáticas. No quiero dramatizar pero sí considerar estos aspectos y no subestimar el sufrimiento de los niños e informar y formar a todos los padres que leáis esto sobre cómo ayudar a vuestros hijos en situaciones en los que se sientan ansiosos o den síntomas “preocupantes”.

Así que abordaré el tema de los NIÑOS Y LA ANSIEDAD.
La ANSIEDAD es una emoción básica que experimentamos todos los seres humanos en algún momento y también los niños. Es una respuesta normal a la sensación de peligro, amenaza, miedo a lo desconocido, estrés por no poder responder a las “exigencias” del medio (hacer exámenes, conocer niños nuevos, resolver conflictos con los iguales), a los cambios (de ciudad, de escuela..), a no saber hacer las cosas….

A medida que los niños se hacen mayores aparecen miedos y ansiedad de forma transitoria y forman parte del proceso de CRECER y pueden mostrarse inseguros, solitarios, retraídos, “llorosos”… y que necesiten que los escuchemos y calmemos. Y afortunadamente, los niños tienen recursos para sobreponerse a las situaciones “difíciles”

Pero si estos síntomas son desproporcionados o se repiten y prolongan en el tiempo, puede tratarse de ansiedad o depresión, y no tan sólo de “nervios” o inquietud. Muchas veces los niños ocultan esta inquietud y ansiedad y si les preguntamos qué les pasa, nos esquivan o nos dicen “no me pasa nada” aunque seguidamente se echen a llorar o reaccionen con mal humor o enfado.

Los niños reaccionan así por miedo al rechazo o la incomprensión y por tanto, va a ser muy importante evitar respuestas o “comentarios” como: “eso es una tontería; pues si no lo haces, te castigo; tendré que hablar con tu profesora; no seas llorón ni miedica…” que pueden llevar al niño a “Disfrazar” su ansiedad y a no poder ayudarle a expresar sus sentimientos y emociones.

La ansiedad es un trastorno emocional común en niños, adolescentes y jóvenes que puede manifestarse de muchas formas:

• Ansiedad de separación: se trata de un estado de inquietud que experimenta el niño al alejarse o separarse de las personas a las que está vinculado (especialmente la madre). El niño puede mostrar llanto, sentimientos de pánico ante la separación, renuncia a dormir solo, negativa a ir a la escuela e incluso miedo irracional al pensar que a sus padres les puede ocurrir una accidente, enfermar o incluso morirse.

• Fobia social y/o escolar: ansiedad en situaciones sociales (hablar en voz alta en clase, por teléfono, hacer amigos, participar en actividades de grupo…). Se inquietan demasiado por lo que opinen los demás y por si dicen o hacen algo mal por miedo al rechazo, el ridículo o la crítica, de tal manera que empieza a afectar a su vida diaria y a aparecer oposición para ir al colegio, a casa de amigos, a cumpleaños, etc.

• Trastorno de Ansiedad generalizada: preocupación excesiva por todo tipo de cosas ( rendimiento escolar, salud, cuestiones familiares, la muerte, los problemas del mundo..) que el niño no logra controlar sin que exista ninguna causa objetiva en el entorno. Puede ir acompañado de síntomas como irritabilidad, cambios de humor, alteraciones del sueño, dolor de estómago o de cabeza y sentimientos depresivos (autorreproches, sentimientos de inutilidad e incompetencia, infravaloración y baja autoestima).

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro hijo?

Aunque resulte tentador la sobreprotección y evitar a nuestros hijos todas las situaciones y actividades que lo angustian y “rescatarlo” constantemente, sólo contribuye a prolongar su ansiedad.
Aliéntalos a atravesar y vencer sus miedos y a encontrar una solución. La mejor medicina es ESCUCHAR de verdad para saber lo que sienten. Ayúdale a verbalizar y poner nombre a sus sentimientos y utiliza para ello todas las posibilidades de expresión : dibujos, juego simbólico, títeres, disfraces… el cariño, tu sabiduría y el sentido del humor.

Los niños imitan las conductas y emociones expresadas por sus padres. Si necesitan ayuda, se mirarán en ti. Controla y maneja tus propias reacciones ante las situaciones en las que tu hijo expresa ansiedad. Se un buen ejemplo.

Continuar o retomar las rutinas bien conocidas y “normales” que le dan seguridad y confianza.
Ante exagerados sentimientos de pérdida o separación de los padres, hablarles con franqueza asegurándoles de que sus papás están sanos y llenos de energía para cuidarlos y que no hay motivo para que les pase nada.

Los niños se angustian en parte por sus pensamientos e ideas negativas y distorsionadas sobre sí mismos. Ayuda a tu hijo a darse cuenta de que sus pensamientos interfieren negativamente en el área escolar o social (“los demás piensan que soy tonto”) poniendo en duda estas ideas irracionales y subjetivas (“no puedes leer la mente de otras personas. Necesitas que te lo digan o que se lo preguntes) y cámbialas por otras racionales y objetivas que eliminen lo negativo (“Tu amigo Juan dice que metes muchos goles en los partidos”).

Escoge con cuidado en esta etapa los programas de Tv o videojuegos que tu hijo vea (noticias, películas…).

Siempre que la ansiedad sea demasiado intensa o se prolongue en el tiempo (de dos a tres meses), busca ayuda profesional. Las terapias de enfoque integrador en las que se abordan en conjunto los pensamientos, sentimientos y conductas del niño y a su vez orientando a los padres, resultan muy eficaces y más del 90% de los casos remiten completamente.

Recuerda siempre que tu hijo no es un problema. Tan solo tiene un problema y unos padres estupendos que quieren ayudarle a resolverlo.

Mónica Escalona
Directora Centro Zana. Centro Psicopedagógico de Atención Global
Dificultades de Aprendizaje, TDHA, Logopedia, Terapia de familia
www.zana.es
Madrid. Tel. 91 3880927

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Últimos comentarios (3)

  1. ha sufrido ansiedad… jugando al fútbol. Desde los 6 años, cuando la liga estaba muy avanzada, su responsabilidad por no defraudar a su padre y a su entrenador además de un pánico horrible a hacerse daño (se le cayó una portería encima de la pierna y se la rompió. Gracias a Dios, fue en la pierna), hacía que se ahogara en medio de los partidos. Sabemos que ha sido debido a ello después de que una psicóloga lo tratara y el se deshagora con ella, porque con nosotros fue imposible. Conmigo hablaba algo más pero no consiguió decirme lo que le pasaba. Ahora está mucho mejor y juega más tranquilo, pero estuvimos a punto de hacer que dejara el fútbol. Sólo el miedo a que le pasara en distintos momentos de su vida y no le plantara cara hizo que buscaramos ayuda por otra parte, y estamos muy contentos por ello.

    luniva
    23 octubre, 2009 a las 11:54 pm
  2. pues yo les digo que si ven asus niños con cuilquiera de estos comportamientos atiendalo y no lo dejen pasar.
    yo sufro de esto desde peque, siempre creeyeron era por concetida o porque inventaba y hoy a mis 27 años todavia lo tengo.
    no puedo ir a centros comerciarciales,trabajar ni salir sola porque empieso con esos sintomas.

    abygaila
    17 octubre, 2009 a las 9:28 am
  3. me ha parecido muy interesante. Yo fui criada bajo el lema: «los niños no opinan» y eso me hizo callármelo todo. Hoy en día parezco extrovertida cuando la verdad es todo lo contrario. Trago mucho y expreso poco. Gracias a dios le intento inculcar a mi hija todo lo contrario. Sobre todo quiero que sepa que puede contar conmigo para lo bueno y para lo malo, pero sin forzarla. Si a veces no me quiere contar algo no la atosigo. Simplemente espero y al final acaba contándomelo. Y lo mejor es que siempre me llama a parte para contarme sus cosas, como si se hubiera creado un vínculo entre nosotras y yo se lo respeto mucho.

    Muchas gracias de nuevo.

    nandiviri
    15 octubre, 2009 a las 8:17 pm