MI EMBARAZO… CUANDO NADA SALE COMO ESPERAS

Hoy paso por aquí para contaros un poquito sobre mi embarazo, mi parto y mis primeras semanas con Zaira... Porque cuando las cosas pasan exactamente como tu habías planeado y soñado es fantástico, pero... ¿Y si no es el caso?

Hoy paso por aquí para contaros un poquito sobre mi embarazo, mi parto y mis primeras semanas con Zaira… Porque cuando las cosas pasan exactamente como tu habías planeado y soñado es fantástico, pero… ¿Y si no es el caso?

Hoy paso por aquí para contaros un poquito sobre mi embarazo, mi parto y mis primeras semanas con Zaira… Porque cuando las cosas pasan exactamente como tu habías planeado y soñado es fantástico, pero… ¿Y si no es el caso? Escuchamos tantas experiencias de otras mamás que olvidamos que cada embarazo es diferente, queremos tenerlo todo tan medido y organizado al milímetro que no contamos con que muchas veces nada sale como tu esperas, no peor ni mejor, simplemente diferente. Y así es como viví yo tooodo mi embarazo, mi parto y mi no-lactancia. ¿Te cuento los motivos?

   

UN EMBARAZO DE 10!
Mi embarazo fue una maravilla, ni una sola nausea, ni dolores, ni ciática… Cualquiera firmaría por uno igual… Pues yo no! Pasé los tres primeros meses pensando que algo no iba como debía, ¿Dónde estaban las nauseas que pone en este libro y los síntomas que cita esta web?. Los dos trimestres siguientes la cosa mejoró, pero porque ante la ausencia de dolores y malestares varios, me lancé al chocolate! Y así me pasaba dos veces al día tumbada en el sofá comiendo onzas hasta que Zaira empezaba a bailotear y dar patadas. Lo bueno es que mi buen estado me permitió mantener el gimnasio hasta el 5º o 6º mes y salir a caminar todos los días un par de horas, por lo que el chocolate no causó muchos daños y «solo» fueron 14 kilos.

MI PLAN DE PARTO:
Si, si, yo iba a tener un plan de parto, como todas esperaba con ansia el momento (con miedo pero con ilusión), no era capaz de imaginar las contracciones, los pujos, si me costaría mucho, si necesitaría episiotomía… Me preparé concienzudamente acudiendo a toditas mis clases de preparto, y un día, llegue muy decidida a la consulta de mi ginecóloga a explicarle mi fantástico plan (como voy por consulta privada y ella es quien me iba a acompañar en el momento me pareció mejor hablarlo directamente); entonces ella me explicó el suyo: CESAREA programada a las 38 semanas y si en algún momento antes de la fecha notaba alguna mínima contracción corriendo a avisarla. Por supuesto que me dio la opción de «intentar» parto natural como yo pretendía, pero después de la operación anterior entrañaba mucho riesgo para mí, ya que mi útero está bastante dañado. (Fibroma uterino de difícil acceso y gran actividad, tienes un post antiguo donde te lo cuento). A si que ya ves, de parto natural a cesárea, el piel con piel después de un par de horas porque Zaira nació muy pequeñita y muy fría a si que tuvieron que hacerla entrar en calor rápidamente y lo que si nos permitieron es que entrara David y permaneciera toda la operación conmigo desde una situación privilegiada… parte de cesárea a mi lado viendo todo, todito y la otra parte sentadito en el suelo abanicándose 😉
NOTA: Si crees que las cesáreas no se consideran partos y que son la salida fácil para las que temen los pujos o los puntos de la episiotomía, estás bastante engañada, junta un postparto a un postoperatorio y a esto añádele el sentimiento de culpa de no haber podido hacerlo por ti misma. Amiga, yo también he parido.

LACTANCIA:
Aquí me presento como la mayor ingenua del mundo, tanto, que en mitad del embarazo ya me había informado del funcionamiento del banco de leche materna, porque yo solita con el superávit de leche que iba a producir conseguiría llenar garrafas de cinco litros.
Pero es de lo mas normal, me pasé todo el embarazo leyendo maravillas como que la que no da pecho es por comodidad, que todas sin excepción producimos tanta o mas leche de la que nuestro bebé demanda y necesita… Y no, no todas producimos leche, no todas tenemos la «subida», no todas tenemos bastante… En fin, que no hubo forma, lo intenté con todas mis ganas, Zaira también puso todo de su parte, se enganchó a la perfección… El problema era yo, que no tuve subida de leche en ningún momento, que por mucho empeño que le pusiéramos las dos, daba igual el tiempo que estuviera, no se alimentaba lo suficiente, se agotaba de intentarlo y después no había forma de despertarla, salió de la clínica al limite de peso y en una semana en casa no engordó ni un solo gramo (No perdió mas afortunadamente porque el último día de ingreso ya me recomendaron lactancia mixta y con eso se mantenía)… A los días fuimos a buscar un sacaleches y me dio hasta vergüenza reconocer que no logré sacar mas de 5ml por lo que decidí que lo primero era ver comer y engordar a Zaira y preparé un biberón. Fin de mi periodo de no-lactancia. Si tienes subida de leche puedes y quieres, dar el pecho debe de ser la experiencia mas bonita del mundo, pero si la vives como yo después de 25 días sin ser capaz de alimentar a mi hija el recuerdo se vuelve mas bien agridulce.

Después de tres años, solo recuerdo todas estas experiencias como falsas expectativas, y sobre todo con mucho cariño, porque aunque no haya sido un embarazo de libro, ni un parto natural, ni haya podido disfrutar de la lactancia como yo esperaba… Han sido mías! Mi embarazo, mi parto, mi lactancia, mis recuerdos, mis experiencias… y la vida se reduce en esto mismo, en recuerdos, y no todos tienen que ser buenos ni perfectos, tienen que ser reales.

¡GRACIAS!

Nestum

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