Las heridas en los bebés: cómo curarlas y cuándo ir al médico

Cuando son tan pequeñitos, antes de que empiecen incluso a andar, basta que nuestros bebés se hagan un rasguño en un bracito para que se nos parta el corazón. A la mínima, ¡quer...

Cuando son tan pequeñitos, antes de que empiecen incluso a andar, basta que nuestros bebés se hagan un rasguño en un bracito para que se nos parta el corazón. A la mínima, ¡quer…

Cuando son tan pequeñitos, antes de que empiecen incluso a andar, basta que nuestros bebés se hagan un rasguño en un bracito para que se nos parta el corazón. A la mínima, ¡queremos salir corriendo a Urgencias!

Una rozadura de la ropita de bebéo de un zapatito, una heridita con el canto o la etiqueta de un juguete… aunque cuando aún tienen meses no es muy frecuente que tengan lesiones, es importante saber cómo curarles, cuándo preocuparnos y cuándo sí hay que ir al hospital. ¿Dudas alguna vez?

Antes de nada, lávate las manos muy bien con agua y jabón, y si lo que tiene es una heridita, lávasela a él también: el agua con jabón es el mejor desinfectante, o también el suero fisiológico, muy adecuado para limpiar pequeñas heridas. No le cures con alcohol, ya que escuece, y tampoco utilices la povidona yodada (los típicos polvitos blancos), porque en niños de menos de dos años y medio o tres no está recomendada. Una vez que la hayas limpiado y no haya ningún cuerpo extraño en la herida, ponle una tirita (mejor si utilizas las especiales para niños, que son resistentes al agua y tardan más en caerse que las tiritas normales), una gasa con esparadrapo o una vendita para cubrir la herida. Recuerda cambiárselo a menudo, para que la herida se mantenga seca y limpia hasta que se cure del todo y cicatrice.

Si hay alguna partícula extraña en la herida, como tierra, arena, una astilla o un cristal, no utilices algodón para limpiarla, ya que puede dejar fibras en la herida y además engancharse.

Si la herida es más importante y sangra abundantemente, lo primero es mantener la calma. Coloca una gasa estéril sobre la herida y presiona sobre la zona afectada para cortar la hemorragia: si no es una herida muy profunda, en un par de minutos dejará de sangrar. Pero si es más grande, si es profunda, si está muy abierta y los bordes están muy separados o si no deja de sangrar pasados unos diez minutos, llévale rápidamente al médico, y sigue presionando con la gasa sobre la zona hasta que lleguéis. Presta especial atención si la herida se la ha hecho con un objeto que esté oxidado o sucio: es más probable que se infecte.

Por último, si tiene algún objeto clavado y la herida parece importante (por ejemplo, si se clava un cristal), antes de extraerlo míralo bien, porque si está taponando la herida, al quitarlo ésta podría sangrar más.

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