10 RAZONES para entender a un adolescente

¿Cuantas veces te encuentras diciendo?: ¡No hay quien lo aguante! ¡No puedo con él! ¡Ya no soporto tanta tontería, las malas caras, el reto permanente o el cambio de modelito tr...

¿Cuantas veces te encuentras diciendo?: ¡No hay quien lo aguante! ¡No puedo con él! ¡Ya no soporto tanta tontería, las malas caras, el reto permanente o el cambio de modelito tr…

¿Cuantas veces te encuentras diciendo?: ¡No hay quien lo aguante! ¡No puedo con él! ¡Ya no soporto tanta tontería, las malas caras, el reto permanente o el cambio de modelito tres veces al día!

Te entiendo. Realmente hay que estar muy bien afinado para acompañar este momento de la vida, ciertamente tormentoso. Pero te voy a pedir que por un momento intentes mirar lo cotidiano desde sus ojos.

La adolescencia es un cambio obligado:

1. SU CUERPO CRECE BRUSCAMENTE en contraposición al lento y ordenado crecimiento de la infancia.
Sus órganos sexuales se hacen protagonistas y las hormonas sueltan todos los caballos internos que antes estaban mansamente pastando por el prado. Su cuerpo se alarga, ensancha, se llena de pelos y de granos, les cambia la voz y su autoestima se tambalea.

2. EN TORNO A LOS 12 AÑOS, EL CEREBRO HA ALCANZADO SU MÁXIMO DESARROLLO en forma de conexiones que se han ido haciendo desde nuestro nacimiento. Es la adolescencia el momento en que se comienzan a eliminar aquellas sinapsis que no se refuerzan en lo cotidiano, como si cortáramos las ramas secas de un árbol. De ahí que en estos años se muestren con más claridad los rasgos de nuestra personalidad. Lo que resta de esta limpieza tiene más fuerza.

3. El cerebro límbico o la parte emocional de este, es especialmente sensible a la SENSACIÓN DE RECOMPENSA QUE SUPONE CORRER RIESGOS. La presencia de dopamina hace más grato y atractivo el premio de salir airoso de cualquiera de estos, de ahí su desprecio a lo que los adultos les señalamos como peligros.

4. Igualmente esta parte del cerebro tiene en este periodo de la vida ALTOS NIVELES DE OXITOCINA, hormona que hace que sean más dependientes de las relaciones sociales, por eso podemos entender la enorme dependencia de los adolescentes del grupo.

5. Los cerebros de niños y niñas no son iguales, nunca lo fueron, pues tienen matices y estructuras diferentes desde el claustro materno. Su química hormonal condiciona su maduración que se suele adelantar hasta un año en el caso de las niñas.

6. LAS NIÑAS NECESITAN ESPECIALMENTE SENTIRSE VALORADAS, gustar y poder volcar en sus amigas sus tormentas emocionales.

7. Por otro lado los chicos suelen ser menos propensos a las depresiones que las niñas, debido a la TESTOSTERONA QUE DISPARA SU NECESIDAD DE EJERCICIO FÍSICO Y SU FIJACIÓN CON EL SEXO.

8.Despertamos a la consciencia del mundo adulto, con todas sus exigencias, pero sus recursos para manejarse en él son todavía los de un niño.En este momento se despiertan partes de nuestro cerebro que aumentan la consciencia de nuestro propio ser y del entorno. En esta etapa de nuestra vida necesitamos saber más que nunca quienes somos.

9. TODOS LOS DESAJUSTE EMOCIONALES, SOCIALES O DEL ENTORNO que hasta ahora se llevaban con más o menos acierto, se AUMENTAN, como si hubiéramos puesto una lupa delante y 10 focos de alta potencia. Nada teme más el adolescente que ser invisible; equivale a una muerte social que le produce autentico terror, pues necesita a los demás para saber quien es, para conocerse.

10. Muy pocos niños tienen a esta edad una IMAGEN SÓLIDA, PROPORCIONADA Y AJUSTADA A LA REALIDAD DE SI MISMOS que les permita mantenerse seguros de si mismos e independientes de los juicios de sus compañeros sobre ellos. A veces la tienen sobre dimensionada por un sin fin de halagos falsos, y otras veces a penas son capaces de ver en ellos mismos algo de valor.

adolescente

EL ADOLESCENTE PUEDE DESARROLLAR ESTRATEGIAS DE COMPENSACIÓN Y EQUILIBRIO

En definitiva, el adolescente no puede ser más que lo que es, desde el punto de vista biológico, pero puede desarrollar mil estrategias de compensación y equilibrio, y una de ellas es profundizar y comprender lo que ocurre en su interior en ese momento y ayudarle a “digerir” mejor la vida.

A su vez a los adultos nos queda la papeleta más difícil; la de demostrarles que nuestro apoyo y amor forman un recinto seguro que les apoya incondicionalmente mientras descubren quienes son, pese a su errores y fracasos, que nunca serán tales.

Nuestra mirada no puede estar puesta únicamente en si cumplen o no el programa establecido, sino en saber qué nos quieren decir con su conducta, cual es el mensaje encriptado detrás de ella y qué podemos hacer para que salgan de su tormento.

Pese a que nos puedan romper los nervios tenemos que hacer una enorme ejercicio de humildad y ver qué tenemos que revisar de las creencias y ofertas que les hacemos. Muchas veces les ofrecemos caminos que a nosotros nos sirvieron pero que están lejos de servirles a ellos, pues cada uno somos un modelo único e irrepetible, con diferentes necesidades. Su tiempo no es nuestro tiempo y el mundo cambia hoy a una velocidad de vértigo. ¿Es difícil todo esto? Sí, mucho.

DEBEMOS MANEJAR CON ARTE Y PRECISIÓN EL DELICADO EQUILIBRIO
ENTRE CONTENER Y DEJAR SER, AMBOS IGUAL DE NECESARIOS

Él quiere que le sostengamos, pues el no puede hacerlo , pero a la vez necesita campo abierto para tantear sus fortalezas y límites, y sobre todo equivocarse. Se hace adulto aprendiendo a gestionar pequeños espacios de responsabilidad real sobre su vida, más allá de las tareas escolares que pueden tener o no sentido para él.

Esta puede ser una preciosa oportunidad para que los adultos no renovemos por dentro, pues el adolescente es el gran buscador de belleza, sentido y verdad. Rechaza todo aquello que no le mueva al respeto y al valor. Y no tendrá ningún inconveniente en rompernos una y mil veces hasta conseguirlo.

SI NO TENEMOS TODAS LAS RESPUESTAS, SIEMPRE QUEDA EL VALIOSO «NO SE»,
pues ellos nos pueden perdonar los errores pero no la mentira o falsedad.

En definitiva, quiero invitarte a que explores los mensajes, necesidades, inseguridades, miedos y falsedades que tu hijo o hija, alumno a alumna, denuncian con su conducta. Pues si somos capaces de mirar donde ellos nos apuntan hay mucho y bueno que ganar para nuestra vida.

Toda una oportunidad de renovación vital. Confía en ellos y en la vida y ¡aprovéchala! ¿Aprendemos todos?

http://www.aprendemostodos.com

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