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Celestún: reserva de la biosfera

Celestún: reserva de la biosfera

La región de Yucatán y Quintana Roo tiene algo para todo el mundo: desde las blancas playas de Cancún o Playa del Carmen a los grandes sitios mayas como Chichén Itzá y Uxmal. Pero para entrar en contacto directo con la naturaleza, ¿dónde hay que ir?

Esta región de México cuenta con 3 reservas de la biosfera donde reina la belleza natural: la Reserva de Sian Ka'an, la de Río Lagartos y la Celestún, a pocos kilómetros del Golfo de México. En la reserva de Celestún hay un largo estuario que penetra 22 kilómetros tierra adentro, con una superficie de más de 80.000 hectáreas. Este entorno se caracteriza por aguas poco profundas rodeadas de densos manglares, donde viven unos 300 tipos de aves: fragatas, pelícanos, águilas de mar, y los que llaman más la atención, los hermosos flamencos. A bordo de una pequeña lanzadera empezamos a buscar estos protagonistas rosa. 

En realidad, el mejor momento para admirar los cientos de flamencos es diciembre. Pero no solo se encuentran en esa época. De hecho hay que tener mala suerte para no verlos. Hay que acercarse, pero no demasiado, respetando una cierta distancia para no molestarlos mientras se alimentan de un pequeño gusano que vive en estas aguas. Con el motor apagado los admiramos en su elegancia, aunque después de un tiempo volvemos a arrancar rumbo a nuevas atracciones ya que los flamencos rosados ​​ciertamente no son el único atractivo de la Biosfera de Celestún. 

Después entramos en un túnel de manglares. Nos deslizamos en las aguas salobres. Estamos en busca de algún cocodrilo, pero el ojo entrenado de nuestro guía divisa todo tipo de especies. La guinda del pastel de este viaje en barco fue el Ojo de Agua, una piscina de agua cristalina en medio de los manglares, alimentada por un manantial. Mis ojos se habían acostumbrado a la extensión marrón-verde de agua y encontrar esta piscina fue una sorpresa inesperada. El agua es tan transparente que parece un pequeño acuario lleno de peces de colores. ¡Una verdadera maravilla! 

Salimos del manglar  y volvemos en el pequeño puerto de acceso a la biosfera. Con el coche nos dirigimos a la playa de Celestún, un pequeño pueblo de pescadores, donde es fácil olvidar el caos de Cancún, y donde es un una obligación quedarse por la noche para admirar la puesta del sol,. Desde Mérida se llega a la Reserva Natural de Celestún en una hora y media en coche (unos 90 km) a lo largo de un camino casi recto.

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