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Quiero ser una gordita feliz

Quiero ser una gordita feliz

No puede ser, una vez más nos han engañado y, en especial a mi, como a un chino. Cuántas veces hemos oído eso de que las gorditas son felices, pues nada, otro mito. Mi sedentarismo y la no constancia en el gimnasio de electroestimulación (sólo fui a una clase y no me vieron más el pelo por allí), además de mi...

No puede ser, una vez más nos han engañado y, en especial a mi, como a un chino. Cuántas veces hemos oído eso de que las gorditas son felices, pues nada, otro mito. Mi sedentarismo y la no constancia en el gimnasio de electroestimulación (sólo fui a una clase y no me vieron más el pelo por allí), además de mi afición por los dulces en general y a los donuts y croasanes en particular, han hecho de mi una gordita. Estoy inmensa, creo que en ninguno de mis tres embarazos llegué a alcanzar en la báscula dígitos tan altos, pero, una vez rendida a la evidencia, a que no me entra ni la talla 44 de según que marcas, me he obligado a mirarme en el espejo y decir en alto ¡Estoy gorda! Pues es lo que hay, veremos que medios pongo para que esta situación sea reversible, pero como no es algo que vaya a desaparecer de la noche a la mañana (tantos donunts no se quitan en un día) voy a buscar el lado positivo de mi nueva situación.

¿?



¡!



No lo encuentro.

¿Por qué no soy una gordita feliz? no vale, tanto oír que las gorditas son felices y resulta que ahora no es cierto. Vale, ya se que estos estereotipos no son reales, pero, poniéndome seria, ahora mi situación es la que es y me gustaría poder aceptarme. Ahora me miro al espejo y no me reconozco, lejos quedan los tiempos en los que mi hermana para meterse conmigo me llamaba "flacucha" o "palillo", y por más que me miro se que yo estoy ahí dentro, pero no me veo... es como si me mirara sin ver. No es algo nuevo, poco a poco he ido desapareciendo de las fotos, no me apetece estar, verme, observarme, ni guardar recuerdo de estos momentos.

No os preocupéis, no he caído en depresión, es que no me mola recordar mi época gordita, porque esa esperanza la mantengo, que se trate de una época y no de algo definitivo.

Conclusión, que me tengo que poner las pilas, y decirlo públicamente es un buen comienzo, un primer paso que ya he dado.

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