Murillo y Maíno para niños en el Prado

Murillo y Maíno para niños en el Prado

Esta semana seguimos con nuestro recorrido navideño por el Prado y hoy, con el Niño Jesús ya nacido, abordamos la Adoración de los Pastores, episodio que, junto al próximo y últ...

Esta semana seguimos con nuestro recorrido navideño por el Prado y hoy, con el Niño Jesús ya nacido, abordamos la Adoración de los Pastores, episodio que, junto al próximo y último, la Adoración de los Reyes, va sin duda a interesar especialmente a nuestros pequeños.
De entre las pinturas que tienen como protagonista esta escena, he elegido dos, la de Juan Bautista Maíno, espectacularmente realista, detallista y de colorido brillante y otra más sobria, pero igualmente atrayente, de Bartolomé E. Murillo.
Primero, les contamos la historia: acostado en el pesebre (la estructura de madera o mimbre donde se coloca el alimento para los animales) Jesús recibe la visita de los pastores, como cuenta Lucas (2, 8-20). Es habitual que aparezcan representados tres (en edades decrecientes) y que lleven algún presente al Niño, por ejemplo, un cordero en clara alusión al sacrificio de Cristo, y otros como huevos, gallinas y un cabrito, sobre todo si se trata de pinturas barrocas como éstas, en que los artistas se recrean en la representación naturalista y realista de los objetos.

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Ahora, ya puedes iniciar el diálogo con tus hijos. Observad el lienzo de Maíno (sala 7a) y pregúntales, ¿qué veis? ¿Cuántos personajes aparecen? ¿Los reconocéis? Seguro que sí: María, joven y dulce, con las palmas unidas en señal de oración, Jesús recostado sobre un paño blanco mientras un amoroso José le besa tiernamente el brazo derecho. Ahí están también la mula y el buey. ¿Y los pastores? ¿Qué hacen? Fíjate cómo el único pastor (el más anciano, además) que se inclina ante Jesús sostiene con la mano derecha el cuerno de la cabra mientras que se lleva la izquierda al pecho en señal de respeto. ¿Qué otros animales aparecen en primer término? ¿Te has fijado en el pie del pastor más joven, el que toca la gaita, esa especie de flauta? Sí, ¡está sucio! Caminando descalzo es lo lógico ¿no? Real como la vida misma… Y esos huevos tan blancos y tan frescos, ñam, ñam, ¡dan ganas de comérselos!

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Estáis delante del cuadro de Murillo (sala 17). Observad las diferencias y similitudes entre ambos cuadros: aquí, los colores más apagados, de gama terrosa. Que el centro de atención es Jesús resulta más evidente aquí, puesto que no existe ni coro angelical, ni pastores distraídos, sino que toda la atención se concentra en la adoración respetuosa hacia el Niño. ¿Te has fijado que hay una pastora, anciana, para más señas, en lugar de un pastor? Murillo representa una escena cotidiana, con pastores humildes, de pies descalzos y sucios también, y una familia ‘normal’, sin nimbos, ángeles o Jesús desprendiendo una luz especial.
Decidme, ¿cuál os gusta más? ¿Qué sensaciones os provocan? ¿Os conmueven? Porque precisamente conmover a quienes contemplaran estos lienzos era su propósito y de ello hablamos en mi blog. Allí te espero!!!



http://www.museodelprado.es/

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