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Utilizar faja durante el embarazo: ¿sí o no?

Utilizar faja durante el embarazo: ¿sí o no?

Es obvio decir que durante el embarazo el cuerpo de la mamá sufre numerosos cambios físicos, que a veces resultan incómodos o molestos. Es el caso de la tripita: según avanza el...

Es obvio decir que durante el embarazo el cuerpo de la mamá sufre numerosos cambios físicos, que a veces resultan incómodos o molestos. Es el caso de la tripita: según avanza el embarazo y la tripa va creciendo, es muy frecuente que aparezca dolor de espalda (sobre todo en la zona lumbar), y también en la zona de la pelvis, porque el cuerpo no está acostumbrado al peso y a la presión que ejerce el bebé.

Muchas futuras mamás se preguntan si conviene o no utilizar una faja durante el embarazo. En general es una cuestión de gustos, pero los médicos apuntan que el uso de una faja específicamente diseñada para el embarazo (ojo, ¡no vale cualquier faja!) no tiene ninguna repercusión sobre el embarazo o el bebé, y que si se utiliza la faja adecuada, puede ayudar a aliviar la molesta sensación de peso en la parte baja del abdomen y el dolor de espalda al andar, sentarse o pararse.

Además, las fajas para embarazadas ayudan a reducir la compresión que ejerce el bebé sobre el pubis y la zona pélvica. El momento perfecto para empezar a utilizarla, si es que tú quieres o te lo ha recomendado tu médico, es entre las semanas 25 y 30 del embarazo, cuando empieza a haber más molestias.

A la hora de elegir una faja para embarazada es muy importante que sus medidas sean acordes al peso y la talla. No debe comprimir demasiado, y tiene que permitir respirar hondo y sentarse sin ningún esfuerzo. Su función es amoldarse al cuerpo y aliviar el peso y la presión, ¡no hacer que tengas una cintura de avispa! Así que huye de aquéllas demasiado apretadas, que no serán cómodas ni para ti ni para tu bebé. Es muy importante que no ejerza una presión excesiva sobre el abdomen, porque puede comprimir las venas y provocar problemas de circulación, mareos y hasta desmayos.

Si sufres dolores de espalda (especialmente en la zona lumbar) durante el embarazo, intenta corregirlos manteniendo una buena higiene postural, sentándote bien, levantándote con cuidado, utilizando zapatos bajos (pero no del todo planos, que pueden cansarte más), durmiendo en un colchón firme y haciendo ejercicio moderado, como por ejemplo el yoga, que además te ayudará a aprender a respirar y a prepararte para el momento del parto.

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