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Todo lo que querías saber sobre la amniocentesis

Todo lo que querías saber sobre la amniocentesis

¿Estás embarazada y tienes dudas sobre la amniocentesis? Antes de tomar una decisión, si el médico te recomienda hacértela, es muy importante que tengas muy claras todas tus dud...

¿Estás embarazada y tienes dudas sobre la amniocentesis? Antes de tomar una decisión, si el médico te recomienda hacértela, es muy importante que tengas muy claras todas tus dudas: en qué consiste, qué riesgos tiene… Hoy vamos a intentar despejar todas las incógnitas sobre esta prueba.

Hacerte o no la amniocentesis no es una decisión fácil, ya que es una prueba invasiva, y que, además, supone un pequeño riesgo de pérdida del bebé (inferior al 1%). Su objetivo principal es diagnosticar de forma precoz anomalías genéticas en el bebé. Ten en cuenta que, pese a los nervios y los riesgos de la prueba, una vez que sepas que el bebé está perfectamente vivirás el embarazo más tranquila.

¿Para qué sirve? La amniocentesis es una prueba que sirve para detectar cualquier alteración cromosómica. Las más frecuentes son las que se relacionan con el par de cromosomas 21 (síndrome de Down).

¿Cuándo es conveniente hacerse la amniocentesis? La amniocentesis se recomienda cuando el test de riesgo da positivo, cuando la madre supera los 35 o 38 años (según el médico y el centro hospitalario), cuando hay antecedentes de hijos con anomalías cromosómicas o malformaciones, cuando los padres son portadores de alteraciones cromosómicas y si existe ansiedad materna, valorada por el ginecólogo.

La amniocentesis se realiza alrededor del cuarto mes de embarazo, cuando el riesgo de aborto ha disminuido y ya hay líquido amniótico suficiente para hacer la prueba.

El médico debe informarte sobre la prueba, sus beneficios, sus riesgos, y, si el resultado es positivo, sus consecuencias. Si no te quedas conforme con la explicación de tu médico pide una segunda opinión.

A pesar de ser una prueba invasiva, no es dolorosa, y se suele realizar sin anestesia (aunque en algunos centros médicos te inyectan un anestésico local antes de hacer la punción). Sólo sentirás el pinchazo de la aguja. Intenta estar relajada para evitar que el músculo, la parte más dura de atravesar, se contraiga y duela. La extracción dura menos de un minuto, así que no tienes que preocuparte. Además, el líquido amniótico se renueva cada 24-48 horas, por lo que en pocas horas habrá repuesto lo que te hayan extraído (unos 15 centímetros cúbicos).

Si el test de riesgo es negativo, pero tienes más de 38 años, en principio es recomendable que te la hagas: incluso aunque el test de riesgo de negativo, a partir de los 35 años la probabilidad de tener un bebé con síndrome de Down aumenta, y a los 38, se dispara de forma espectacular, según los médicos. Por eso es conveniente hacerla.

¿Por qué la amniocentesis tiene riesgo de pérdida fetal? Porque al pinchar la bolsa amniótica para extraer líquido existe el riesgo de que se rompa en las siguientes 48 horas, aunque es raro que ocurra (menos del 1% de los casos). Aún así, aunque la bolsa se rompa y se pierda líquido amniótico, se puede solucionar con reposo hospitalario. Pasadas 48 horas, el riesgo de rotura de la bolsa es el mismo que si no te hubieras hecho la amniocentesis. No tienes que preocuparte porque la aguja dañe al bebé al entrar en la bolsa amniótica: en cuanto entra, el bebé se retira al notar la presencia de un cuerpo extraño.

Tras la prueba es muy importante guardar reposo absoluto, en cama, tranquila, durante 48 horas, para evitar contracciones en el útero y favorecer que la punción de la bolsa cicatrice.

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