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Ecografías durante el embarazo

Ecografías durante el embarazo

El momento de las ecografías (generalmente en un embarazo normal se suelen recomendar cuatro), es uno de los más emotivos para los papás, sobre todo cuando recibes la “fotito”, ...

El momento de las ecografías (generalmente en un embarazo normal se suelen recomendar cuatro), es uno de los más emotivos para los papás, sobre todo cuando recibes la “fotito”, que te acompaña en la cartera durante todo el embarazo. Hay, incluso, quien las enmarca, o las incluye dentro del típico álbum del bebé. Pero… ¿quieres saberlo todo sobre las ecografías? Nosotras te lo contamos.

Lo primero: ¿qué es una ecografía? Es un procedimiento de diagnóstico que emplea ultrasonidos para conseguir imágenes, que pueden ser bidimensionales, tridimensionales o, incluso en cuatro dimensiones. Aunque se utilizan para todo tipo de diagnósticos, son más conocidas por su uso durante el embarazo, para poder observar el desarrollo del bebé dentro del útero de la madre.

La primera ecografía se suele hacer entre las semanas 4 y 12 del embarazo. Normalmente se recomienda la ecografía intravaginal, porque permite una visualización más exacta y, además, es más segura. Es útil para saber la fecha orientativa del parto, y ver la correcta evolución del embarazo.

La segunda ecografía se hace entre las semanas 12 y 20, y es principalmente para ver si el desarrollo del bebé es normal y si existe alguna malformación. La tercera, entre las semanas 20 y 30 de embarazo, ratifica el normal desarrollo del bebé. Ya es posible ver su posición, y saber si el crecimiento sigue el ritmo que debería. Por último, la cuarta ecografía (aunque a veces se hacen sólo tres), es ideal para ver la posición fetal con vistas al parto, así como el peso y la talla. Desgraciadamente, hay que saber que pueden surgir problemas aunque todas las ecografías hayan salido bien, ya que hay malformaciones que no se pueden apreciar.

Desde hace relativamente poco tiempo están disponibles las ecografías en 3D y en 4D. Las ecografías en tres dimensiones permiten ver la carita del bebé, y, si tienes suerte, pequeños detalles, como si el bebé está sonriendo, tiene los ojos abiertos o a quién se parece. Además tienen la ventaja de que permiten apreciar alteraciones que no se ven con una ecografía bidimensional, como por ejemplo el labio leporino.

Por último, las ecografías en 4D son como una película del bebé dentro del vientre materno, ya que lo captan en movimiento.

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