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Cómo dejar de fumar

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Dejar de fumar es el proyecto, por excelencia de principio de año y, tristemente, en el que se fracasa más fácilmente, con la frustración que eso conlleva, y con el efecto nega...

Dejar de fumar es el proyecto, por excelencia de principio de año y, tristemente, en el que se fracasa más fácilmente, con la frustración que eso conlleva, y con el efecto negativo añadido de refuerzo del hábito a erradicar.

Sin embargo, dejar de fumar no es imposible. Cuesta un poco, pero está al alcance cualquiera, en cualquier momento del año. Mi opinión es que el día de año nuevo es un mal día para empezar cualquier cosa, porque la motivación no es la correcta.

Si has decidido dejarlo, espero que mis consejos y mi experiencia te sirvan de ayuda.

  • El primer requisito, el más imprescindible, es que quieras dejarlo “de verdad”. Debe ser una decisión meditada y madurada. No vale que te dejes arrastrar por otras personas que “van a dejarlo”, también. Del convencimiento interno que consigas reunir va a depender voluntad que tengas y éste es el camino más fácil para fracasar.

Ahora, cualquier método intentaría ofrecerte un millón de razones por las que dejar de fumar. No va a ser el caso. Hoy todo el mundo sabe que fumar perjudica la salud, que provoca un montón de enfermedades y que tiene cientos de funestas consecuencias (ya lo recuerdan los medios varios cientos de veces al día).

  • Has de ser tú quien encuentre no menos de 10 razones por las que abandonar tu hábito. Han de ser razones poderosas y tuyas. No hace faltan que sean grandilocuentes. Se trata de que tu proyecto te importe lo suficiente. Si es necesario, investiga en google, hasta que algo te conmueva o se te grabe

El éxito de esta empresa (como todas) depende mucho de lo idóneo que sea el momento elegido para llevarla a cabo. Por ello es importante evaluar las circunstancias por las que transcurre nuestra vida.

  • Lo ideal es buscar un momento del año en el que disfrutemos de tranquilidad (entendida como “non stress”) y estabilidad, pero en el que no estemos de vacaciones. Si estamos trabajando no podremos fumar a voluntad y estaremos programados para no hacerlo en muchos momentos. De este modo las ganas no aparecerán en constantemente y la ansiedad será más llevadera.

  • Hay que señalar una fecha y mentalizarse.



En contra de lo que mucha gente piensa, dejar de fumar no engorda. Fumar atenúa las ganas de comer, y en cambio, comer, por alguna razón que se me escapa, da ganas de fumar.


  • El enemigo más acuciante es la ansiedad (que se manifiesta en forma de hambre insaciable), el miedo a que las ganas de fumar no se pasen. Se pasan siempre, el truco es mantenerse tranquilo, calmado y relajarse. No vale sustituir el cigarrillo por comida, caramelos o cosa por el estilo, pero ingerir líquidos mitiga el hambre, relaja (haciendo que la ansiedad desaparezca, que podamos mantener el control) y depura. Una buena técnica es aficionarse a las infusiones (te, roiboos, verbena, bayas y frutas…) La tila, la valeriana y otras yerbas calman la ansiedad.

  • El otro peligro es “tener un mal día”. Si no fumas te sientes mal, y si fumas, peor. Hay que hacer por evitarlo y aguantar el tirón. Como he dicho antes, pasa; pasa siempre.

  • No hay que pensar en mantenerse sin fumar a largo plazo. Hay que pensar en llegar al día siguiente. Las ganas de fumar no desaparecen nunca del todo, pero se alargan cada vez más los episodios en los que surgen y mejora el control que ejercemos sobre nosotros mismos. Hace muchos años que dejé de fumar, y a veces, en ocasiones “sociales” aún tengo ganas. Lo que pasa es que ahora las controlo estupendamente.

  • Durante los primeros 10 días o así, es importante mantenerse alejado de ambientes o personas que inviteno se asocien a fumar. Más vale no ponerse a prueba, para evitar recaídas, por mucho que hayamos recabado ayuda de las personas más importantes de nuestro entorno y contemos con que nos disuadirán.

  • No se debe tocar el tabaco o las cajetillas. Esto es una norma que siguen a rajatabla los ex drogadictos. Salvando las distancias, el tabaquismo es una adición en la que se puede recaer en cualquier momento. Es una precaución, un truco. No hay que poner la voluntad a prueba más de lo justo.

  • Pocos consiguen dejar de fumar a la primera, lo que implica que las recaídas son frecuentes. No hay que dramatizar, pero es conveniente hacer un análisis de la situación, en qué se ha fallado y empezar de nuevo cuanto antes. Cuanto más retrasemos el momento, más cigarrillos diarios necesitaremos consumir. Muchos más de los que consumíamos antes de dejarlo.

  • Dejar de fumar significa “no fumar nada”. “Nada” excluye “dame una calada”, “total, me fumo uno y mañana sigo” y todas esas excusas dedicadas a enmascarar una recaída. Hay que ser inflexible y no autoindulgente.

  • Los parches, los chicles y todas esas cosas no ayudan a dejar de fumar. Al contrario, aumentan la dependencia. Los cigarrillos de vapor son una especie de chupete. Uno no depende del hecho de chupar algo, sino de la nicotina. La única manera de es abandonar totalmente su consumo.

  • Para desintoxicar al cuerpo de nicotina sólo se necesitan de 3 a 5 días. El hábito de fumar se elimina en torno a las 3 semanas. El resto de efectos colaterales son de orden psicológico.

En mi caso dejé de fumar gracias al libro de Allen Carr “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo” y no me tengo por una persona con mucha fuerza de voluntad. También ofrece el mismo método supervisado a través de Easyway.

Espero, si os habéis decidido a dar el paso, que este post haya sido de utilidad y que no dudéis

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