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La Mona Lisa para niños. Actividades para descubrir el Arte.

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Antes o después, tus hijos conocerán a Mona Lisa, el archifamoso retrato de Leonardo da Vinci. ¿Te gustaría saber qué les puedes contar para que aprendan y disfruten con el cuad...

Antes o después, tus hijos conocerán a Mona Lisa, el archifamoso retrato de Leonardo da Vinci. ¿Te gustaría saber qué les puedes contar para que aprendan y disfruten con el cuadro, seguramente, más famoso del mundo?

En primer lugar, aprovechemos su mirada limpia. Trataremos de ser neutros y explicarles que la retratada se llamaba Lisa y que Mona es la abreviatura de Madonna, ‘mi señora’, ¡nada que ver con los simios! Que también es conocida como La Gioconda porque su marido, que al parecer encargó el retrato, se llamaba Francisco del Giocondo.

Podemos también aprovechar para contarles qué es un retrato, esto es, la representación de una figura humana concreta (de Lisa Gherardini en este caso) e introducirles brevemente, en función de su edad, sobre algunos de los tipos de retratos que existen:

1) Figurativos, que se caracterizan por reproducir los rasgos reales del retratado sin intentar favorecerlos y, además, tratan de captar su personalidad, su alma.
2) los abstractos, esto es, los que no siempre reproducen con fidelidad las características físicas del retratado y que llegamos a ‘reconocer’ mediante un detalle particular (un bigote, un objeto, o el propio título del cuadro), pudiendo incluso llegar a ser tan sólo formas y colores.

Mona Lisa, claro está, pertenece al primer grupo, a los figurativos. Hablaremos a continuación de la postura de la retratada (de pie, sentada, tumbada), de su forma de vestir, de su cabello y el velo que lo cubre, sus manos; haremos hincapié en sus ojos y en su boca y les contaremos qué técnica utiliza Leonardo para ‘borrar’ los contornos de estos rasgos (esfumado).

Quizás les llame la atención la ausencia de cejas así que les diremos que algunos expertos creen que fueron borradas en una restauración agresiva y otros que nunca las tuvo porque era una moda del momento para que así los ojos resaltaran más.

Resulta enriquecedor dejar que los niños expresen sus propias opiniones, por ello resulta más adecuado alternar preguntas con explicaciones para no ‘abrumarles’ con conocimientos.

Dónde se encuentra la retratada, qué hay detrás de ella y cómo es ese paisaje, con montañas, caminos serpenteantes y un puente a la derecha (podemos introducir también indicaciones espaciales, arriba, abajo, derecha, izquierda, delante, detrás, desde el punto de vista del espectador, o no, de nuevo en función de la edad de los niños, pues a partir de los 8-9 años podemos ‘jugar’ a ser Mona Lisa y contar desde su lugar cómo se sitúan los elementos del cuadro).

Les preguntaremos sobre los colores, cuáles son, si son fuertes o apagados y, en general, qué opinan del cuadro, si creen que sonríe (o no) y los motivos para ello.

Ahora que ya saben un montón de cosas sobre ella podemos hacer algunas actividades con los niños, por ejemplo, colorear una reproducción con la misma gama de colores del original o, todo lo contrario, elegir un solo un color por retrato y hacer varios, a la manera de un retrato pop de los años 60-70 del siglo XX

¿Qué la prefieren con cejas? Pues que dibujen y recorten unas y las peguen, a ver cómo resultan. ¿Y qué tal si enmarcas la versión de tu hij@? Seguro que le encantará. Busca en Internet una imagen de un marco clásico (o moderno) que os guste, imprímela, recorta el interior y sustitúyelo por la nueva Mona Lisa, una o muchas, vosotros decidís. Que lo disfrutéis.

Si quieres conocer Todos los secretos de La Gioconda o Mona Lisa, descúbrelos en mi post A la luz de las Estrellas de la HIstoria del Arte.

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