Las madres perfectas están siempre impecables,

las no perfectas llevan manchas de papilla en su blusa y el salón de su casa está lleno de juguetes. Algo parecido pone en el prólogo del libro que os digo. Yo intenté ser una madre perfecta, pero como no lo conseguí ahora mi empeño es en ser la Perfecta Madre NO Perfecta.

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