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Por Monica Escalona | El 4 de Febrero de 2009 a las 21:14
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En la actualidad, en cualquier noticia sobre educación, suele aparecer el término “fracaso escolar”. Es un tema de moda que preocupa enormemente a la llamada “comunidad educativa” y que incluso ha derivado en una necesidad imperante de cambiar las leyes actuales. Pero, por desgracia, además de un problema teórico, también es un problema real.
Entonces,¿Cómo solucionarlo?
Una vez que el problema se ha manifestado en un alumno de secundaria, con un rechazo total al estudio y en ocasiones absentismo escolar, la solución es muy difícil.
Por eso, los profesionales de la psicología y la pedagogía, preferimos apostar por la prevención en las primeras etapas escolares, es decir, intervenir ante los primeros signos de alarma que puedan surgir en la Educación Infantil y el primer ciclo de Educación Primaria.
Para ello es necesario cambiar de forma de pensar. Hay que romper falsos mitos como que “el tiempo lo cura todo” y la tan oída frase “ya madurará”. El niño no madura solo. Lo hace gracias a las experiencias que la familia, la escuela y todo su entorno le plantean y ayudan a afrontar. Pero, en ocasiones, lo habitual y suficiente para algunos, no lo es para nuestro hijo.
Es entonces cuando hay que saber “leer” lo que podemos llamar “signos de alarma” y poner soluciones.
El niño que empieza a tener dificultades para seguir el ritmo de su clase puede “avisar” de muchas maneras.
A veces es el maestro de educación infantil quien nos advierte que está empezando a percibir diferencias con los compañeros en el desarrollo del lenguaje de nuestro hijo, de la psicomotricidad, en la relación con los iguales... Otras veces aparecen retrasos escolares en el aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo que se empiezan a manifestar en el último curso de infantil y que son claros en la primera etapa de primaria.
Pero otras muchas veces, el problema es menos “palpable”, y ni siquiera da la cara de una forma clara en el colegio. Son esas ocasiones en las que nuestro hijo “está raro”, dice frases como “no sé, no puedo, soy tonto”; o aunque siempre ha ido muy contento al cole, ahora no quiere ir; hay lloros y no sabemos por qué, se frustra cuando no le salen las cosas y no quiere intentarlo de nuevo...
Cuando observemos estos “signos”, debemos comunicarlo a los profesores e intentar contar con su ayuda y la de otros miembros del colegio (orientadores, psicólogos escolares...) Es el momento de que, como padres, escuchemos las sugerencias que nos plantean y busquemos la ayuda de un profesional para nuestro hijo si es necesario.
Porque ser padres, no significa saberlo todo de nuestro hijo ni poseer todas las soluciones.
Ser padres es querer, acompañar, apoyar y ayudar con todo lo que esté a nuestro alcance. Que nuestro hijo tenga un problema nunca es nuestro fracaso, pero sí es nuestro problema buscar una solución y ésta será nuestro éxito.
Mónica Escalona
Directora Centro Zana. Centro Psicopedagógico de Atención Global
www.zana.es
Madrid. Tel. 91 3880927
Dªestres, Monica Escalona y moni_shima han comentado esta entrada (4 comentarios)
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Dªestres El 5 de Febrero de 2009 a las 14:39
¿Cómo distinguir los signos?
Una vez más te agradezco que compartas tu experiencia y profesionalidad con nosotras.
Has dado en el punto clave,¿cómo saber distinguir esos signos?
¿Cómo distinguir a un niño inquieto de uno hiperactivo?
¿Cómo distinguir a un niño tímido de uno retraído?
¿Cómo.......?
¿Cómo.......?Un besote
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Monica Escalona El 6 de Febrero de 2009 a las 19:46
cómo distinguir
Hola. soy Mónica de nuevo.
Tu pregunta efectivamente es la clave. Como en todo, existen grados dentro de una misma variable o característica. hay diversos grados entre la timidez y el retraimiento social.
Una manera de orientarse si estamos en un grado "preocupante" y hemos de tomar alguna medida es cuando esa "forma de ser" empieza a afectar negativamente a la autoestima de nuestros hijos y "desajusta" o dificulta el ajuste académico, social y personal de un niño y de las personas más cercanas a él (padres, hermanos, profesores...) alterando la dinámica de cualquier aspecto de su vida que hasta ahora había sido "normal".Será el momento de "ponerse en marcha" y buscar soluciones.
Besos...
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moni_shima El 3 de Marzo de 2009 a las 14:34
Estoy preocupada
Hola, tengo un niño de 10 años que con 5 sufrió una vivencia traumática ya que murió su padre después de una terrible enfermedad que le fue degenerando en pocos meses convirtiéndole incluso en un sermuy agresivo con nosotros dos. Además dos meses antes había nacido un hermano del cual todavía tiene muchos celos.
Al pasar un año comencé una nueva relación la cual el no aceptaba, daba patadas, malas contestaciónes, etc. A mi pareja. Hoy estamos casados pero esa relación la podría calificar como educada pero distante (aunque ahora pienso que a el niño si le gustaría que fuera más cercana).Hoy en día mi hijo ha cambiado mucho está muy contestón, pega a su hermano, no es muy amoroso conmigo, en las notas ha bajado y no veo que le procupe mucho (a lo mejor me equivoco) y hace incluso la convivencia en muchas ocasiones díficiles. Sin embargo en otros momentos o cuando estamos solos es un cielo.
Yo intento hablar con el, pasar ratos juntos a solas, intentar comprenderle y que el me comprenda a mi pero a veces pierdo la calma y le digo cosas que no debería.
¿qué debo hacer? ¿qué pautas de comportamiento debería seguir?
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Monica Escalona El 9 de Marzo de 2009 a las 21:08
sobre tu hijo contesto a moni shima
Hola. Creo que tu hijo ha vivido sucesos díficiles para un niño de asimilar y todos de repente : la muerte de un padre, un nuevo hermano, reincorporar una nueva figura afectiva (tu pareja y su padastro) o en poco tiempo.
Probablemente detrás se esconse un intenso dolor difícil de soportar y elaborar a su edad. Con tu pareja actual, mantiene una ambivalencia porque lo necesita pero no puede sustituir a su padre ni hacerle olvidar su dolor, y responde con agresividad hacia tí (debe compartir tu cariño) y mabivalencia ya que se mueve entre su dolor y la necesidad de vuestro cariño.
Vosotros debeis mantener un equilibrio entre control(aplicar normas y límites) y el afecto (decirle que le quereis, momentos de exclusividad para él...).
No obstante, creo que detrás hay mucho sufrimiento y un duelo o pérdida que no ha podido ser bien elaborado. Os aconsejo que acudaís a un profesional (Psicólogo clínico) que os asesore como padres y ayude a tu hijo a expresar y manifestra lo que siente. Merece la pena. Besos.
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ACERCA DE ESTE BLOG
Por: Monica Escalona
Como psicopedagoga y experta en problemas de aprendizaje y orientaci?n familiar, comparto con vosotras cada semana mi experiencia en temas educativos, problemas cotidiamos de conducta, desarrollo emocional y social de nuestros hijos, as? como todos los aspectos relacionados con el aprendizaje en las distintas etapas evolutivas.

























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