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Por Monica Escalona | El 9 de Noviembre de 2009 a las 11:32
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Todo es posible cuando la mente está tranquila dice un viejo aforismo y algo muy parecido lo expresó Juvenal sabiamente hace dos milenios con la célebre frase Mens Sana in Corpore sano.
Actualmente, los expertos en educación advierten que los niños poseen poco autocontrol, no socializan bien, hay fracaso escolar, han aumentando los problemas de conducta en las aulas y los padres han perdido su autoridad y responsabilidad a favor de ser amigo o colega de su hijo. Parece que hemos perdido el sentido común y el valor del esfuerzo en un mundo tecnológico de alta velocidad.
Y sin embargo, todos los padres deseamos que nuestros hijos el día de mañana sean capaces de tener control sobre sí mismos y afán de superación personal y profesional, pero para ello es necesario que aprendan a conocer sus capacidades sensoriales (necesitamos todos nuestros sentidos), reorientar la actual manera de “conducir” a nuestros niños y brindarles un entorno que fomente su desarrollo físico, intelectual, emocional y social. Hemos olvidado que la educación de un niño es una labor de la “tribu”, de toda la sociedad que empieza en el seno de la familia. Hemos de retomar “viejas costumbres”, educar de forma natural a los niños, Educar los sentidos y Crecer Jugando.
A los niños de hoy les falta jugar al aire libre (a las canicas, al pilla-pilla, a policías y ladrones, a la comba y a la goma, con el balón….), descubrir las calles de la ciudad, ir al campo, descubrir el entorno de modo intuitivo y no dirigido (tocar, oler, experimentar..) y estar en familia (en su sentido más amplio de compartir tiempo y experiencias).
La escolarización es cada vez más temprana (ya empiezan el inglés en la guardería y los bits de inteligencia ¡Socorro! que os aseguro que no los hace más listos ) y les pedimos que posean destrezas y habilidades antes de que naturalmente puedan lograrlas (leer y escribir en la etapa de infantil en vez de colorear, dibujar, picar, expresión corporal, música, pintura, cocina, juegos en equipo, correr, bailar, actuar…) o los convertimos en Niños-Agenda que realizan miles de actividades que estimulan su desarrollo intelectual pero no siempre su lado físico , espiritual y social. Hemos sustituido el parque y las plazas por las piscinas de bolas, boleras y centros comerciales en las que a veces los niños salen sobreexcitados por el fuerte impacto sensorial (ruidos fuertes, música a todo volumen).
La tecnología ha llegado a sus vidas (con las grandes ventajas que conlleva para aprender) con la popular Gameboy, Play Station, Wii, Nintendo…que ocupa a veces excesivamente su tiempo. En vez de vivir en un mundo real donde han de interactuar con personas reales, en situaciones reales y materiales reales, los niños pasan mucho tiempo en un mundo virtual , de mentira, con leyes y valores que no corresponden a la realidad. No se trata de prohibir pero sí de controlar estos juegos. Los niños necesitan jugar con otros niños y en situaciones no estructuradas por un adulto en las que ellos planifiquen y organicen sus propias reglas, innoven, creen, se expresen y trabajen en equipo Y DESARROLLEN LA IMAGINACIÓN en un mundo de valientes bomberos o cautivas princesas (aunque todos quieren ser de mayor futbolistas o cantantes).
Hoy en día todos los padres vivimos algo estresados, con prisas, rodeados de estímulos agresivos que alteran nuestra calma (atascos, publicidad, ruido urbano), desempeñando miles de facetas y actividades (madres, mujeres, esposas, profesionales…) y por ello, necesitamos ayuda de otras personas para cuidar a nuestros hijos (cuidadoras, abuelas..) que también deben hacer miles de cosas más además de esto. Las casas con bebés se han llenado de “corralitos”,tronas, sillitas… porque es complicado que correteen felices o gateen por el salón rompiendo el jarrón (es lo primero que se me ha ocurrido) o tampoco les dejamos que se manchen comiendo ellos solos con las manos porque les tendremos que cambiar de ropa y la pila de la ropa a planchar ya está demasiado alta.
A los más mayorcitos, no les llevamos a hacer la compra al supermercado por miedo a las pataletas o berrinches que pueden coger si nos negamos a comprarles unas chuches, sin darnos cuenta de lo educativo, divertido y estimulante que es el proceso de comprar para un niño (buscar en la estantería lo que queremos (desarrollo visual) levantarlo y calcular su peso (clase de matemáticas), descargar energías metiendo paquetes en el carro y en el coche (desarrollo motriz), esforzarse en llevar una bolsa pesada (¡Qué fuerte estoy mamá’-subida de autoestima) y enseñarles además que no se puede comprar todo lo que la publicidad nos “bombardea” (educación en el consumo responsable) sino lo necesario y de vez en cuando algún caprichillo que es compatible con que premiemos a nuestro hijo por su ayuda y no para apaciguar su rabieta en público. Tampoco les dejamos rebozar el pescado, empanar las croquetas o batir huevos porque tenemos prisa o la cocina se ensuciará o experimentar a qué huele el vinagre mezclado con zumo de limón y qué le pasa a la leche sumergida en este “potingue” ; o regar las plantas aunque provoquen una pequeña inundación.
Y así, sin darnos cuenta, no proporcionamos a los niños estrategias o un entorno sensorial adecuado para aprender a serenarse, a estar en calma y regular su nivel de actividad y su estado de alerta sin necesidad de control externo. Nuestro cuerpo es una “perfecta” máquina capaz de regularse a sí misma mediante la ocupación adecuada. Se trata de orientar a los niños hacia actividades de ocio que ayuden a regular su motor de un modo activo, integral y creativo. El valor de un ocio positivo es fundamental para nuestros hijos y su futuro.
Si los hombres primitivos bailaban enérgicamente en grupo alrededor de la hoguera activando todos sus sentidos para calmarse y sentirse seguros y serenos tras un duro día, ¿Por qué no volvemos de nuevo a activar nuestros sentidos de manera natural o primitiva mediante el deporte, el baile, el yoga, la música, el teatro, las manualidades…..? ¿Por qué hemos dejado de JUGAR?
SIGAMOS JUGANDO. NO NOS HACEMOS VIEJOS PORQUE CRECEMOS, SINO PORQUE DEJAMOS DE JUGAR.
Busca un espacio en tu vida y en la de tus hijos para cantar, bailar, soñar, hacer guerra de cojines o de cosquillas, jugar al escondite, disfrazarse, interpretar personajes, hacer carreras de saltos, dar vueltas hasta marearse, reir….. Pon color a la vida (dibuja, crea, pega..), huele (las flores o las vacas), toca (besa, acaricia, masajea…), escucha, responde.. ; cocina y degusta con tus hijos bizcochos y tartas deliciosas (o espantosas); corre, salta, gira… Disfruta la vida con todos tus sentidos. Te sentirás bien. Se sentirán bien.
Mónica Escalona
Directora Centro Zana. Centro Psicopedagógico de Atención Global
www.zana.es
Madrid. Tel. 91 3880927
Dªestres, Berra, COQUITO y 2 hadas más han comentado esta entrada (5 comentarios)
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Dªestres El 9 de Noviembre de 2009 a las 12:14
Yo soy partidaria del término medio
Estoy de acuerdo en que no es bueno encorsertar a los niños, ni a nosotros, en un montón de actividades, horarios, sobrestimulación, presión y estrés, en definitiva.
Pero, hay que ser conscientes de la realidad en que vivimos y enseñarles a adaptarse a ella y a utilizar en su favor los medios que tenemos.
Así que todo es bueno en su justa medida y malo cuando se sobrepasa esta.
Ya entra en cada uno decidir cuál es la medida más adecuada para nuestros hijos y para nosotros. -
Berra El 9 de Noviembre de 2009 a las 12:59
Yo estoy de acuerdo
Claro que creo que vivir en una ciudad pequeña ayuda porque se llega más fácil a todo y los niños juegan el la calle tranquilamente.
Yo elegí un buen colegio pero eso sí, cerca de casa, con lo que nos ahorramos los largos desplazamientos. Pueden venir a casa a comer e incluso un par de días dar inglés. Cuando hace bueno, juegan en la plaza con otros niños del cole (se quedan muchos a jugar). Yo soy partidaria de las extraescolares porque como dice Estres queremos que estén preparados para el futuro. Pero con buena organización, se llega. Y eso que tengo tres hijos. Pero claro, mi hijo mayor de 10 años ya va sólo a sus cosas. También a esto ayuda el vivir en un sitio pequeño. deberes en su cole hay, pero desde 3º de primaria, así que los peques pueden jugar en la plaza tranquilos.
Y lo que me parece a mi muy muy importante es dejar la tele y las consolas para los fines de semana y días de fiesta. ¡Se tiene muchísimo más tiempo!
Y luego ahí está el verano para disfrutarlo y jugar a tope. Mis hijos y yo nos hemos pasado dos meses en un pueblecito de Navarra maravillosos. ¡Todo el día en la calle (y en el monte, el río, la cuadra ...) con sus amigos! -
COQUITO El 11 de Noviembre de 2009 a las 12:20
Totalmente de acuerdo
Me encata tu Blog, Mónica, gracias por tus consejos, los leo y sí me sirven de ayuda.
Pero estamos los padre y madres de hoy preparados para eso, jugar con ellos a corresr y saltar a buscar hojas de los arboles, sin esta r pensando qué tengo quue hacer para mañana? y otra cosa; no estarían así los niños contracorriente? pq la mayoría están en ingles o en actividades extraescolares, no están en el parque jugando y eso no es integrarlos?
en fin que yo intento lo que tú dices pero a veces me agobio pq no sé a qué jugar con mi hija y además se está perdiendo algo por no llevarla a actividades extraescolares? Bueno este año nos quedamos asi, que ya habrá momento par aque ella me pida loq quiere hacer. -
Mermel Hada El 11 de Noviembre de 2009 a las 19:40
Además es muy gratificante! :)
Yo opino igual que tu, creo que los niños necesitan estímulos de esa índole. Yo soy una enamorada de las manualidades. Tengo comprobado que a los niños les entusiasman. Da igual la edad, da igual el sexo, da igual si uno e svago y otro es un perfeccionista. Todos encuentran su sitio en los talleres de manualidades, porque pueden hacer a su medida cualquier actividad que se proponga en el grupo.
Nos encanta tambien el teatro, y la música. Cantamos y bailamos constantemente. Y siempre que hay un fin de semana con el resto de la familia, hay una función de teatro preparada por ellos y sus primos para entretener a los mayores.
Yo soy muy seria con las notas y los deberes. Mucho. Y creo que eso influye en que valoramos más todos en casa los ratos de ocio en familia, porque nos involucramos tanto y disfrutamos tanto, que son esa pequeña recompensa al trabajo escolar, al esfuerzo diario con las mates y demás, que no deja hueco muchas veces para estas otras actividades, igual de necesarias.
Y como Berra, no hay consolas ni nada parecido hasta el fin de semana!!
besos :) -
Anass El 12 de Noviembre de 2009 a las 10:53
Yo tambien estoy de acuerdo con Monica
los niños ya no juegan en las calles como antes, estan picados con las consolas y aunque creas que tu hijo no juega con la suya, a lo mejor está en casa de otro amigo suyo jugando. Tambien es verdad que las madres lo controlamos todo, siempre nos metemos en los juegos de ellos y estamos pendientes de que a nuestros hijos no se les haga de menos, pero, ¡¡ si siempre nos hemos pegado, o nos hemos enfadado¡¡¡ ahora no, porque se levanta la madre de ""fulano" y le dice¡¡¡ OYE, NIÑO NO LE PEGUES, JUGAR JUNTOS¡¡¡ y ya , se levanta la madre de mengano:" PERO BUENO, SI HA EMPEZADO TU HIJO PRIMERO, ...." total que al final las madres terminan discutiendo. Yo si creo que seria bueno , recuperar viejas costumbres, por nuestros hijos y tambien por nosotras. Yo crecí careciendo de muchas cosas materiales, pero fuí muy feliz porque estaba llena de otras muchas que merecian mas la pena. Un beso para todas. muaaaaccc
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ACERCA DE ESTE BLOG
Por: Monica Escalona
Como psicopedagoga y experta en problemas de aprendizaje y orientaci?n familiar, comparto con vosotras cada semana mi experiencia en temas educativos, problemas cotidiamos de conducta, desarrollo emocional y social de nuestros hijos, as? como todos los aspectos relacionados con el aprendizaje en las distintas etapas evolutivas.

























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