ÚLTIMO POST publicado el 19 de Dic 10:27
Por Monica Escalona | El 14 de Diciembre de 2011 a las 16:19
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Una de los aspectos más importantes en la vida de un niño son las relaciones sociales.
En cada una de las cosas que un niño realiza hay un componente de interacción con los demás que determina en gran medida (facilitando o entorpeciendo) su bienestar personal y emocional. Numerosos estudios confirman que unas relaciones sociales positivas son importantes para el éxito escolar, la autoestima y la adaptación personal.
En la interacción con los iguales, podemos encontrar niños con muy diversos “patrones” de comportamiento social:
- niños alegres y simpáticos muy queridos por sus compañeros;
- niños líderes por su gran capacidad de iniciativa y creatividad en los juegos o para organizar a un grupo;
- niños sociables y extrovertidos pero que les gusta relacionarse en grupos muy reducidos;
- niños de tan solo un amigo-a íntimo;
- niños tímidos y algo retraídos que están a menudo solos pero son aceptados;
- niños “agresivos” y mandones que humillan y critican a los demás;
- niños con amigos pero fácilmente manipulables por los otros;
- niños con gran deseo de interaccionar con los demás pero que fracasan en sus interacciones por motivos diversos, “graciosos” y payasetes que buscan de esta manera ser aceptados; etc.
Es evidente que algunos de estos “comportamientos” reflejan una buena competencia social y otros por el contrario, indican una falta de ésta.
Tener una buena competencia social es un factor de seguridad y bienestar psicológico que proporciona a un niño la confianza en sí mismo, el placer de sentirse a gusto en la propia piel y la capacidad de expresar a los demás lo que siente y piensa. Y por supuesto, un niño seguro es capaz de afrontar situaciones y experiencias sociales nuevas porque no está condicionado por el miedo al fracaso o al rechazo de los otros.
Pero por el contrario, el niño que no es capaz de actuar socialmente de forma “competente”, se siente inseguro, no tiene confianza en sí mismo y es baja su autoestima.
En muchos momentos, la ansiedad y otras emociones negativas, pueden interferir en su interacción con los iguales y por ello, a menudo tiende a realizar conductas “inadecuadas”: retraimiento, timidez, actuar de forma impulsiva, agresividad física o verbal, etc. Y este niño aprende que aunque quiere tener amigos, siempre acaba haciendo las cosas mal y no tiene nada bueno que ofrecer a los demás. Debajo de la conducta de estos niños hay ansiedad, miedo y tristeza.
Es creencia común que la simpatía y el “atractivo social” de algunos niños es innato y natural y parecen que han nacido para “triunfar” y que otros niños carecen de este don innato y que por ello, su integración social lógicamente está condenada a atravesar etapas de todo tipo: aceptación, rechazo, soledad…hasta poder encontrar su lugar en el mundo de los iguales.
¿ Qué tipo de niño tienes en casa?
continuación
Triskell y pipipau han comentado esta entrada (2 comentarios)
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Triskell El 16 de Diciembre de 2011 a las 09:30
Gracias Monica
Me parece un tema muy interesante y espero la segunda parte.
Y estoy totalmente de acuerdo con lo de que la simpatia y el "atractivo social" no puede ser innato ni natural, por que sino no habría niños que destacan en unos sitios y en cambio en otros no son capaces de relacionarse.
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pipipau El 19 de Diciembre de 2011 a las 10:39
Muy interesante
no había visto tu post lo leeré mas detenidamente:)
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ACERCA DE ESTE BLOG
Por: Monica Escalona
Como psicopedagoga y experta en problemas de aprendizaje y orientaci?n familiar, comparto con vosotras cada semana mi experiencia en temas educativos, problemas cotidiamos de conducta, desarrollo emocional y social de nuestros hijos, as? como todos los aspectos relacionados con el aprendizaje en las distintas etapas evolutivas.























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