ÚLTIMO POST publicado el 22 de Ago 18:31
Por una de esas cosas de la vida, mi mini alter ego y yo hemos acabado esta mañana en un mercadillo.
Empezamos el día sin propósito ninguno de comprar nada. Incluso, sin poder salir de casa, porque ni coche teníamos. Pero mira tú lo que son las cosas y las vueltas que da el mundo. Hemos acabado recuperando el coche del taller y de plan improvisado, de chicas solas.
Aunque soy carne de este tipo de comercio, y acudo a todo puesto o tenderete como mosca a la miel, MiPrincesa estaba por estrenarse en estos menesteres, increíblemente.
Las cosas como son, a su edad yo lo encontraba francamente tedioso y odioso. Pero claro, era un poco diferente. Mi madre iba a comprar lo que fuere y no a pasar el rato conmigo. Ir a rastras, cuidando de no perderse entre colas y aglomeraciones, sin tocar nada, era de todo, menos agradable.
Además, mi madre es de las que regatean sin tregua; de las que busca, compara y si encuentra algo mejor… se lo piensa y se lamenta por no haber aprovechado la oportunidad, cuando llega a casa. En tiempos, era de las de “las niñas ven, oyen y callan”. Vamos, que ir al mercadillo era de película de terror, y que en el fondo de mi alma, un punto sado maso sí que debo tener, para haberle cogido el gusto.
El caso es que MiPrincesa estaba por iniciarse en este universo paralelo, o eso creía yo, cuando me dispuse a proporcionarla esta nueva y fundamental experiencia vital, convencida de que lo íbamos a pasar en grande.
Entre los factores en contra, teníamos el hecho de que LaNiñadeMisOjos no da un paso más de la cuenta. Andar bajo el sol no es lo que más le place. Bueno, bajo la lluvia, tampoco y bajo el frío, menos aún. Ella anda más que el Correcaminos, pero sólo cuando le interesa. De ahí que la estrategia pasase necesariamente por encontrar algo que atractivo para incentivar los desplazamientos necesarios y a buen ritmo, caso de ser posible. Todas sabemos lo que es un niño con el freno de mano echado, cuando hay recados que hacer.
Empecé a devanarme la sesera, buscando algo chulo para alguien acostumbrado a asépticos centros comerciales, donde se toca lo justo, con el género milimétricamente colocado, siguiendo los patrones de San Marketing y Santa Ventas.
MiHija, fan de Zara, no es (aún). Huye como alma que lleva el diablo de la montonera de prendas descolocadas, de las dependientas desabridas que no te ayudan a encontrar tu talla y de las colas interminables para pagar. Si lo soporta con algo de interés, es porque después la consiento un poco y la invito a merendar “de cafetería”.
Eso sí que le mola: los sándwiches mixtos a la plancha, las tortitas con chocolate, el smoothy de yogur con frutas, los perritos calientes, los batidos… y pasar un rato charlando como amigas. Pero claro, en el mercadillo no ha lugar.
La realidad es que el aplomo me duró hasta que concluí el clásico speech sobre el fascinante tema “Como te Separes de Mí, Te Vas a Perder y a Ver Qué Hacemos Entonces” y su epílogo “Agárrate a Mi Mano o Al Bolso, Como Si Te Fuera La Vida En Ello, Y No Te Sueltes, Pase lo que Pase”.
Transcurrido mi momento estelar de gloria, traspasamos los límites del recinto ferial, donde se ubicaba el mercadillo. MiPrincesa abrió los ojos como platos, se enganchó al asa del bolso y se dejó invadir por los colores y los olores, por el paisaje y el paisanaje.
Por mi parte, descubrí hasta qué punto los niños son como esponjas, sin que nos demos cuenta. Resulta que cuando parecía que estaba pintando, sin echar cuenta del entorno, se estba empapando de un programa (de los inconfesables) que yo devoro: una estilista recorre outlets, mercadillos y tiendas chollo de toda España, copiando outfits del Vogue por menos de 50€.
Así que LaBruja sabía perfectamente lo que es un mercadillo, a qué se va, y cómo. En un par de vistazos había reconocido las copias legales del Birkin y encontrado a los vendedores de copias ilegales de Gucci y Vuitton (no tengo respuestas a cómo sabe qué es eso; no pensé que debía esconder el Vogue como si fuera una revista porno).
Hay que reconocerle que se portó. Aguantó como una jabata, durante hora y media de reloj. Pero lo mejor, es que la vi disfrutar, revolver entre los montones, hablar con los vendedores, encontrar cosas realmente bonitas e inventarse la manera de sacar partido a otras.
Fue un rato divertidísimo, que se me pasó volando. Pocas veces nos hemos sentido tan cómplices, tan de estar en la misma sintonía y saber que tenemos gustos muy parecidos.
Era un poema vernos la cara delante de los baggie pants ibicencos, de los anillos y los collares, los foulards, y hasta con las vendedoras de cremas de supermarca a precios irrisorios. Fantástica ocasión para lecciones con moralina y para predicar con el ejemplo.
La realidad de la vida es que habíamos ido allí a comprar fruta y verdura, (qué prosaico y qué vulgar ¿no?) puesto que nuestro proveedor habitual tiene cerrado el chiringuito, en parte por reforma, en parte por vacaciones. Vale que hay que disfrutar, pero en los mercadillos el buen género se agota rápido. Hay que enseñar también a dar un tiempo a cada cosa y a saber elegir la fruta, que esas lecciones son muy necesarias cuando uno crece y se va de Erasmus, o se va de casa (aunque, bueno, toda madre encuentra la manera de cerciorarse de que sus hijos coman decentemente, aunque sean cincuentones y les siga haciendo la compra).

Así todo, EstaNiña practica divinamente lo de “si la vida te da limones, haz limonada”. Pese a ir cargada con bolsas de fruta, que no son ligeras precisamente, encontró la manera de darse su capricho. Pero ¿quién dice que no, si lo que te pide es fruta y te ha hecho pasar uno de los mejores ratos del verano?
Peonía, Naidú, alucinhada y 9 hadas más han comentado esta entrada (26 comentarios)
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Peonía El 22 de Agosto de 2012 a las 18:54
Qué bien, Juanola!!
No sabes cómo he disfrutado de tu post! Yo también tengo dos hijos, niño y niña, y de edades parecidas a los tuyos. A mi súperbruji no la he llevado aún a ningún mercadillo. Bastante suele ser verla revolver todo en Zara (mi hija sí es fan). Me vuelve un poco loca, ja, ja, ja... Ha pasado del rebelarse para probarse la ropa y montarme el pollo en las tiendas (más pequeñita, claro), a "qué te parece ésto, ama? ", "mira, esto me va fenomenal con no se qué", etc, etc, Estoy esperando al término medio, que no sé si llegará.
Me encanta ver cómo habéis disfrutado de ese rato de chicas, cómplices, amigas, tan ricamente. Seguro que cada vez vendrán más (yo eso espero). Genial ! ;)) -
Juanola El 22 de Agosto de 2012 a las 21:08
Nosotras estamos en esa línea
Es más fácil que vayamos a comprar ropa para mí que para ella, porque no le gusta nada el rollo probador. En cambio le chifla elegir ropa de mayor y que yo me la pruebe. Y ya los tacones y los abalorios le enloquecen.
Vamos, que no le importa nada ir de compras. -
Naidú El 22 de Agosto de 2012 a las 19:55
que buen plan, Juanola
hace años era fan de los mercadillos, pero ahora ya no los piso. Me has dado ganas de volver a darme una vuelta a ver que hay, solo por el placer de mirar y rebuscar. Pero creo que lo mío tendría que ser plan solitario, o con mi madre, porque llevar al niño se me antoja imposible :)
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alucinhada El 22 de Agosto de 2012 a las 20:38
jajajaja
yo me estrené de compras con mi hija el año pasado!!!! mercadillo y zara y lo que se preste!!!! y me encanta!!!. Ahora la persigo un poco en plan "va por faaaa, ven conmigo a dar una vuelta", o... "¿nos vamos de compraaaas? y me mira con cara de " ¿eing?" ...
pero si, que si, que se disfruta un montón haciendo estas cositas con las hijas. También lo he hecho con sobrinas y me encanta!!! quizás es que me hace sentir más joven, jijiji :P
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Juanola El 22 de Agosto de 2012 a las 21:20
Ese es el propósito encubierto.
Pasar algún buen rato con ellas, que ya llegará el momento de discutir por las adolescencias, por las notas y por lo que se tercie.
Yo creo mucho en lo de una de cal y otra de arena, pero hay que currárselo.
En mi caso es mucho más fácil si le digo que nos vamos a tomar algo. Y ya, si me la llevo a una cafetería que ella sabe...completamente entregada la tengo. -
alucinhada El 22 de Agosto de 2012 a las 21:31
si le digo
vamos a la mercería a buscar hilo para tus pulseras la tengo rendida a mis pies. ;)
porque ahora está en la edad de hacer pulseras y venderlas... -
Inma er El 22 de Agosto de 2012 a las 20:58
Juanolaaaaaa!!!!!!
¿Tu de mercadillo?
snif snif, se me ha caído un mito -
Lili Solidor El 22 de Agosto de 2012 a las 21:18
Aunque
No soy muy de mercadillos, los trapos, no es un secreto, me vuelven loca... No sé si podré yo disfrutar de momentos así con el
Pequeño Solidor... Aunque hago lo que puedo... Le enseño el Vogue, le pregunto qué camiseta se quiere poner... Salí corriendo emocionada el día q me pidió unos leggins como los miós :O !!! Además su padre es un auténtico personal shopper... Con estos mimbres, hay esperanza para mí????? -
Juanola El 22 de Agosto de 2012 a las 21:25
Toda, todita.
Si veis juntos el Vogue, estáis unidos por lazos indisolubles; pero ojo, que no todo lo que se aprende allí es bueno ;) Luego te pasa como a mí, que LaMuyBruja encontró enseguida las 7 diferencias entre el bolso falso y el de la foto.
Y bueno, Lili, yo te imagino perfectamente en Camden, o en el Hell´s Kitchen, o en el Brookling Flea (que además tienes pinta de ser de las iniciadas que saben donde se celebra cada semana) o incluso en Las Dalias. -
Lili Solidor El 22 de Agosto de 2012 a las 21:27
Que vaaaa
Ni idea... Vogue me ha trepanado la cabeza... Tengo un problema ;)
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Holly Golightly El 23 de Agosto de 2012 a las 00:49
OOhhhhhh!!!! qué geniales los planes madre-hija!!!
Llamadme para merendar de cafetería una tarde, tu hija y yo tenemos los mismos gustos, jejejejeje
En lo que no coincidimos es en lo de los mercadillos. No me gustan nada. Hice 2 intentos en el mítico mercadillo de Majadahonda "arrastrada" por una amiga y me volví con las manos vacías.
Es lo genial de tener una niña, no?? cuando son bebés puedes jugar a las muñecas con ellas (entiendase que la muñeca es la niña) y cuando crecen tienes a una mini-amiga con la que hacer cosas divertidas. :)
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Juanola El 23 de Agosto de 2012 a las 10:18
Eso es que no has encontrado aún tu mercadillo ideal.
Te imagino perfectamente, y disfrutándolo mucho, además, en el Rastrillo de Nuevo Futuro (mercadillo fino, pero mercadillo al fin) o en esos espacios tan chic que duran dos días y se venden los muestrarios de tiendas on line por poquito dinero.
No te preocupes, Holly, que te avisaremos, cuando nos enteremos de una cosa de estas, cuando haya una interesante. Prometo que merendaremos juntas después. Pero tráete a P, que a las madres con carrito se las cuela en la cola de caja ;) -
Musa, Arte para las Hadas El 23 de Agosto de 2012 a las 09:15
Adoro los mercados y mercadillos
de todo tipo, los tradicionales, los variados, los de-todo-un-poco. Aquí y fuera. Es algo que procuro hacer en todos los lugares a los que viajo porque es una forma, como otra cualquiera, de indagar en los usos y costumbres de los locales. Muy antropológico!
Eso sí. A mis musis les horrorizan, por muy nenas que sean, así que de compartir con ellas chascarrillos, meter manos en revoltijos de ropa o cosas, ná de ná. De momento... :)
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Juanola El 23 de Agosto de 2012 a las 10:35
Es, un poco, como lo que hablábamos de los museos y exposiciones.
Que hace falta entrenamiento.
En este caso, el medio ideal son los mercadillos medievales. El más chulo que conozco es el de Ávila, en otoño. Hasta Mr J, enemigo declarado, ha sucumbido a sus encantos. Primero, que son cosas curiosas de artesanía y no es lo mismo hurgar en el montón de camisetas a 3€, que encontrar un puesto de llamadores de ángeles, de trenzas de cuero y plumas para el pelo, de pulseras de piedras brillantes o una tienda de hadas. Segundo, porque la gente va disfrazada y te puedes disfrazar, alquilando un traje digno de Cornejo, y encontrarte un montón de actores haciendo performance, números de magia y hechicería, doma de rapaces... Y tercero, porque puedes echar el día y comer divinamente en tabernas y puestos, al estilo medieval: pinchos morunos, quesos artesanos, comida del barrio de la morería y unos dulces espectaculares.
Los de Majadahonda y Las Rozas también son muy chulos, pero no son tan grandes ni están tan bien ambientados.
Vamos, la cabeza me apuesto a que les gusta. -
Peonía El 23 de Agosto de 2012 a las 18:11
Sí, los mercados medievales!!
Me encantan! Por aquí también suele haber unas dos o tres veces al año. Duran un fin de semana entero y suelen estar genial. Ponys, atracciones para los niños sin motor (un tío vivo a pedales, genial), cosas hechas de madera, inciensos, jabones artesanales de todo tipo, gominolas caseras naturales, chocolates artesanos, babuchas de piel vuelta para casa, cosas esotéricas, teatrillo, malabares... Ahí sí vamos los cuatro y lo disfrutamos a tope!! ;))
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mamisima El 23 de Agosto de 2012 a las 10:11
Voy a mandarte unos días a miminialterego para que me lo eduques
porque todavía ayer, rogando como rogaba ir al centro comercial -a subirse a los coches esos de meter un euro claro está- fue enfilar la entrada de Zara y como si lo degollaran, a grito pelao, entró porque mi mano tiraba de él y aún puedo con él. LLorando estuvo casi todo el rato dentro, más alto o más bajo, pero llorando y repitiendo cual mantra: vámonos vamonos vamonos"
... a mí me chiflan los mercadillos.
Y me alegro un montón del buen rato, sin duda será una llave fantástica para la complicidad madre-hija, deseable siempre, pero necesaria en la adolescencia que está al caer.
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Juanola El 23 de Agosto de 2012 a las 10:44
Como diría Alejandro Sanz, no es lo mismo.
Y además es un chico. Lili ha sido lista y ha establecido el vínculo del Vogue. Yo, con J, sólo puedo ir de compras a Decathlon, por no haberle iniciado. Bueno, y a Applestore. Para nada mis sitios favoritos.
Anticipándote el futuro te contaré que a los 9 ya no grita, pero reniega y estorba todo lo que puede, a más y mejor, poniendo a prueba tu capacidad de respuesta ante la saturación.
Y que como traga más que Gargantúa, con menos de una cena (según él, una comida no mola tanto) no se conforma. Ah, y te da una tregua máxima de 45 mins.
En cambio, hacer la compra en el mercado le chifla, con marcada preferencia por los puestos de encurtidos y las fruterías. Algo es algo ¿No? -
Hadamami El 23 de Agosto de 2012 a las 10:58
A mí me encanta un mercadillo
pero la verdad, no voy tanto como me gustaría... Mi marido es ideal para acompañarme de compras a tiendas, me coge lo que está en los estantes altos, me cambia tallas mientras estoy en el probador, y me busca cosas a conjunto con lo que ya me sirve, pero los mercadillos a él no le van tanto, sobre todo ahora en verano, que por el sur es un pasote de temperatura... Además, lo malo del mercadillo es que como ves todo tan barato, terminas arrasando, y al sumar te has gastado un dinero... así que evito la tentación.
El peque es otro cantar, con dos años y medio imaginaos lo que me cuesta probarle la ropa, cuando vamos a la tienda suelo llevar alguna muda suya que le queda bien, y la tomo de referencia para no tener que probarle, pero mal que bien aguanta, con algún entretenimiento, como probarse gorros y cosas así... pero cuando ya mami se pone muy pesada, tiene como un temporizador, horita y pico y ya salta la alarma y se pone insoportable... A ver, cuando me junte con dos niños y un papá quién me acompaña al mercadillo!!! -
Kayak El 23 de Agosto de 2012 a las 17:12
Yo no soy mucho de mercadillos
A mi me madre sin embargo le encantan. Peero, tengo que decir que el otro día fui a uno, creo que de los primeros a los que he ido por mi propio pie (es decir, que no me ha llevado mi madre) y había un puesto de un señor marroquí genial del que salí con todo tipo de especias, cardamomo, cúrcuma, canela moruna, nuez moscada en nuez, bolitas de cilantro... Cosas que no había visto en la vida!! Y unos dulces de Ramadán que oye, a mi los dulces árabes no me suelen gustar porque están muy dulzorros, pero esto está de muerte. Eso si, como se entere Mª Pilar, me mata, jajajaja
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Juanola El 23 de Agosto de 2012 a las 17:32
Si no se lo dices tú, aquí todas "mutis" ;)
Esto es como todo, tienes que buscar tu espacio y saber a lo que vas. Hay puestos de cosas que no hubiera imaginado jamás y mercadillos de todo tipo y tendencia. Va mucho más allá de los puestos cutres de toda la vida, de los restos de serie "feo, feo a rematar", y de lo típico de siempre. Depende de lo que busques.
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MUPPET El 18 de Abril de 2013 a las 22:41
Pues mira
Pues mira, la próxima vez, te dejas de líos y, en lugar de arriesgarte a perder a tu hija, vas y compras online:
www.comomami.com
¡¡¡te va a encantar!!!
Un abrazo.
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ACERCA DE ESTE BLOG
Por: Juanola
De la misma manera que todo es según el color del cristal con que se mira, una adicta a los zapatos como yo, ve el mundo según los tacones a los que esté subida. A veces agudos y afilados, otras glamourosos, otras cómodos.... según el rumbo que lleven mis pasos: la actualidad, la moda, el debate, el corazón. La cosa es lucirlos, de paseo o en coche.
En cualquier caso, como Victoria Beckham y Esperanza Aguirre, cuando voy plana no hago declaraciones



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