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El arte de vivir el presente

El arte de vivir el presente

Muchas veces te sorprendes del origen de algunas enseñanzas que terminan convirtiéndose para ti en auténticos talismanes, que te hacen percibir la realidad y conducir tu vida d...

Muchas veces te sorprendes del origen de algunas enseñanzas que terminan convirtiéndose para ti en auténticos talismanes, que te hacen percibir la realidad y conducir tu vida de una manera diferente. Esas enseñanzas te pueden atrapar en cualquier momento: mientras lees un libro, caminas por la calle, vas en el tren o en el coche o hablas con algún amigo, tu pareja o tus hijos. La que os voy a contar hoy, surgió de la manera más insospechada: ¡viendo KUNG FU PANDA! La película de animación de los estudios Dreamworks.

La película me encantó por muchas razones y me enamoré del personaje PO, ese joven oso panda torpón y con sobrepeso cuyo sueño es convertirse algún día en un gran maestro del Kung Fu. De la película se extraen muchas enseñanzas pero la que más me gusta es la de la escena en la que la anciana y sabia tortuga Oogway le dice al ingenuo e inexperto Po:

"Fideos, no fideos, dejarlo, no dejarlo… Te preocupas por lo que ya fue y por lo que será. Hay un dicho: elayer es historia, el mañana es un misterio. Sin embargo, el hoy es un regalo, por eso se le llama PRESENTE"

En ocasiones nos quedamos anclados en el pasado, revivimos con nostalgia tiempos que consideramos mejores, o experiencias negativas que machaconamente tendemos a reproducir una y otra vez, rebobinando en nuestras mentes las imágenes como si de una película se tratara. Otras veces nos centramos en el futuro, en lo que vamos a hacer el fin de semana, las próximas vacaciones, cuando tengamos más tiempo o más dinero, cuando nuestros hijos se hayan ido de casa o cuando nosotros nos jubilemos. Pero, ¿qué pasa con el presente?

Me imagino que como madres o padres os pasará muchas veces que os encontráis con pensamientos del tipo: qué ganas de que pase la fase de darle el pecho o el biberón, o de que deje de despertarse a media noche llorando, o de que pase el invierno y la etapa de mocos y resfriados; qué ganas de quitarle el pañal o de que empiece a gatear, y luego a caminar; a ver cuándo empieza a decir sus primeras palabras, sus primeras frases; a ver cuándo… Pero, ¿qué pasa con el presente? Cuando de repente nuestros hijos han crecido y se han vuelto más independientes, entonces miramos al pasado. Sacamos el álbum de fotos y las miramos con nostalgia y nos lamentamos de lo rápido que han pasado los años. Es entonces cuando nos encantaría recuperar esos momentos en los que les dábamos el pecho, empezaban a balbucear o torpemente se apoyaban en el sofá para dar sus primeros pasos.

¿Por qué tenemos tanto interés en acelerar los acontecimientos? ¿Por qué no vivimos el presente con más intensidad? ¿Por qué no agradecemos cada día las pequeñas cosas que nos regala la vida? Una tarde de juegos en el parque, la sonrisa de tu hijo cuando le preparas la merienda, la emoción que siente cuando le recoges del colegio o cuando te cuenta en la cena las anécdotas del día.

Os propongo un ejercicio que os puede ayudar a enfocaros en el presente: pensad todos los días antes de dormir en cinco cosas de vuestra jornada por las que estéis agradecidos. Os ayudará a centraros un poco más en el hoy y a ser menos esclavos del ayer y del mañana. ¡Vivamos el presente como si fuese el mayor de los regalos!

Itziar Velasco
Psicóloga / Coach
www.wakeupcoaching.es

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