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¡Mami quiero esto!

¡Mami quiero esto!

Muchas veces salimos a la calle y ante la más mínima tentación los peque empiezan “mami quiero” “quelo ese caballito” “compame” y aunque se pueda comprarlo todo y darles todo l...

Muchas veces salimos a la calle y ante la más mínima tentación los peque empiezan “mami quiero” “quelo ese caballito” “compame” y aunque se pueda comprarlo todo y darles todo lo que pidan, no se debe.

La forma de que el deseo se mantenga es precisamente al no verse colmado, un niño que lo tiene todo seguirá pidiendo, con el consecuente estrés para los padres, pero no podrá desear y si no se desea no podrá encontrar su propio camino en la vida.

La presión social, los objetos de moda y más tarde las comparaciones con los amigos hacen que muchos padres cedan ante las más increíbles peticiones para la edad que tienen los peques.

Muchas veces se duda: “pero si puedo, por qué no comprárselo”, “si se lo puede dar se lo doy porque yo no lo tuve y quiero hacerlo feliz” , “si esos padres se lo compran yo también, mi hijo no va a ser menos”.

Se pueden dar oportunidades, facilitar experiencias, apoyar, pero todo, todo, no se puede dar; y si se le da causará niños con cero tolerancia a la frustración y grandes problemas para conformarse y aceptar los límites que la vida impone.

Vemos a pequeños, de por ejemplo famosos, colmados de regalos y objetos, de valor incalculable, pero ¿qué aprenden? Pensará que ¿todo se puede? Pero todo no se puede, o si?.

Los límites y el no, son una fuente de frustración, más no de sufrimiento, aunque los niños lloren y se quejen ante las negativas o normas de los padres, esto no quiere decir que se estén traumatizando.

El llanto, las malas caras, muecas y gritos, son expresiones normales para comunicar desacuerdo, que es necesario que comuniquen y que muchas veces es un intento por ver si los límites realmente se mantienen o hasta dónde ceden papá y mamá o uno de ellos.

Una norma debe indicarle al niño lo que si puede hacer, darle posibilidades de acción pero primero deberá aprender a través de hábitos y rutinas, ya que difícilmente podrá comer sentado en el comedor si nunca se le ha enseñado, posteriormente el hábito se convertirá en una norma a cumplir: “Comer en la mesa sentado”.

Las normas deben ser pocas, redactadas en afirmativo, indicándole lo que se espera de él y ajustadas a su edad; a medida que los niños crecen y aprenden las normas, deberán cambiar como cambia la familia.

Yezenia González Robaina
Psicóloga-Psicoterapeuta de niños y adultos
Creadora de Crece con Yeze
www.crececonyeze.com
yeze@crececonyeze.com

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