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Consejos saludables para cuidar la alimentación de los niños

Consejos saludables para cuidar la alimentación de los niños

En el primer año de vida existe un crecimiento de peso del bebé importante para su desarrollo, que va siendo menor hasta los 4 ó 5 años aproximadamente, y vuelve a ascender a pa...

En el primer año de vida existe un crecimiento de peso del bebé importante para su desarrollo, que va siendo menor hasta los 4 ó 5 años aproximadamente, y vuelve a ascender a partir de los 5 ó 6 años y hasta la adolescencia; esto es lo que se conoce como el periodo del “rebote adiposo”. Si ese rebote ocurre antes de los 5 años, es más probable que los niños padezcan obesidad en un futuro.


No obstante, es un periodo por el que todos los niños atraviesan, y puede que en ocasiones nos preguntemos si es normal que coma mucho o si está comiendo demasiado para su edad y estatura. Para salir de dudas, consultaremos al pediatra, y también puede servirnos de guía el índice de masa corporal (IMC), determinado por el peso dividido entre el cuadrado de la altura. Es imprescindible tener en cuenta que esto es un índice, es decir, establece rangos. Si el resultado es menor de 20kg/m2, debemos preocuparnos por su salud porque puede estar faltándole vitaminas y nutrientes esenciales, pues la Organización Mundial de la Salud, establece que está demasiado delgado. Si por el contrario es mayor de 25kg/m2, la OMS considera que existe sobrepeso. Si el índice supera el 30 kg/m2, existe obesidad; por tanto, el rango saludable es aquel que se sitúa entre 20 y 25kg/m2 (este es un rango muy amplio, por lo que afortunadamente, tenemos bastante margen para pesar un peso u otro sin temor de tener sobrepeso, y por tanto, no tenemos por qué obsesionarnos con una cifra concreta, ya que el rango nos ofrece una gran amplitud).

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No es cuestión de estar siempre alerta por el peso, sino de asegurarnos de que nuestros hijos tienen una alimentación saludable. Para ello, cuidaremos la calidad y variedad de lo que comen, y será muy importante que no se acostumbren a comer entre horas pizzas, hamburguesas, bollos, chucherías, zumos y demás dulces. Pueden sustituirse por bocadillos, frutas, etc. Esto lo deben hacer tanto si tienen sobrepeso como si no.


Tampoco es bueno que tengan alimentos prohibidos; pueden comer lo anteriormente citado o chocolate y demás caprichos siempre que sepan que es un capricho, es decir, algo esporádico, que se toma como una o dos veces al mes. Sí, sí, al mes; puedo parecer exagerada, pero así lo indica la dieta del semáforo basada en la pirámide de la alimentación (verde: adelante, puedes comer cereales, frutas, verduras… amarillo: come con precaución huevos, leche, carnes y pescados… y rojo: cuidado, come esporádicamente bollos, dulces, etc.). Quizá nos parezca exagerado porque en la nueva sociedad estamos invirtiendo la pirámide, y dejando como base de nuestra alimentación las comidas rápidas y fáciles de cocinar, en lugar de las frutas, verduras y cereales que nos indica dicha pirámide, conocida por todos y que además es muy pedagógica para explicarles a los niños lo que es sano y lo que no, así como las cantidades adecuadas de unos alimentos u otros. Es más fácil que hagan lo que les pedimos si entienden por qué deben hacerlo.

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Uno de los factores principales que favorecen la obesidad son las nuevas costumbres; precocinados de rápida puesta a punto mediante microondas, mayoría de alimentos de origen animal, azúcar y grasas en alimentos manufacturados, bebidas y refrescos azucarados en demasía, y todo ello en detrimento del consumo de frutas, verduras, legumbres y pescados, que son más laboriosos de cocinar o de comer. El rápido ritmo en el que vivimos, que nos roba tiempo para dedicar tanto a la compra como a la elaboración culinaria o al propio momento para comer, la mayor tecnificación del hogar o la fácil accesibilidad de los niños al dinero para comprarse alimentos, son cambios sociales que fomentan la obesidad, ante los que debemos hacer frente.

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Otro factor principal que promueve la obesidad es el sedentarismo de nuestros hijos: a veces, el peligro de la urbanización progresiva, el tráfico, la escasez de zonas seguras para el juego, etc., hacen que estemos más tranquilas teniendo a los chicos jugando en casa, siendo sus entretenimientos preferidos aquellos relacionados con las nuevas tecnologías, que favorecen el permanecer sentados durante horas.

Además de todo esto, los niños pueden vivir algunos acontecimientos de su vida con mucha ansiedad: como la separación de los padres, problemas de amigos en el colegio, baja autoestima… y cuando unos calman esa ansiedad jugando a fútbol o riñendo con el hermano, otros la calman comiendo. Existen numerosas maneras inadecuadas de calmar la ansiedad, pero ésta es una de las peores, porque a priori, parece que no hace daño a nadie, no molesta y puede pasar desapercibida, pero en realidad, puede estar haciéndose daño a sí mismo porque si no aprende otra forma de canalizar su ansiedad, siempre que tenga problemas puede darle por comer y acabar teniendo un problema añadido: su salud.

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Pero no debemos olvidar que en la mayoría de los casos, podemos evitar este problema en nuestros hijos: cuidando su alimentación, fomentando la práctica de actividades al aire libre, y manteniendo una comunicación de respeto mutuo y confianza con ellos para ayudarles cuando tengan algún problema emocional.

Puedes encontrar una explicación más pormenorizada sobre la pirámide de la alimentación y más trucos para llevar a cabo todas estas buenas intenciones consultando la guía para padres Mamá y papá… ¡Quiero más!”.

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