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Recién Nacido: Cómo crear lazos afectivos

Recién Nacido: Cómo crear lazos afectivos

Creando lazos afectivos con tu bebé "Un niño, para poder lograr ser independiente, capaz de ser autónomo y valerse por sí mismo, necesita primero tener la seguridad y la cercaní...

Creando lazos afectivos con tu bebé

"Un niño, para poder lograr ser independiente, capaz de ser autónomo y valerse por sí mismo,necesita primero tener la seguridad y la cercanía de mamá y papá o de los que ejerzan de figuras parentales"

Desde antes que el hijo nazca los padres imaginan cómo será, cómo se llamará, que deportes jugará; compran objetos para vestirlo, bañarlo, transportarlo y decoran un cuarto para recibirlo y poderlo atender cuando nazca. Al hacer lo anterior e imaginarlo y fantasear con él, ya comienzan a desarrollar lazos afectivos hacia ese niño que llegará.

En el caso del niño, los dos primeros años de vida son fundamentales para su desarrollo emocional y el primer año de tu hijo es muy especial, ya que supone la adaptación del uno al otro y el conocimiento inicial mutuo.

Durante este primer año, es vital que el niño desarrolle lazos afectivos que le proporcionarán seguridad y confianza en su medio ambiente y que posteriormente repercutirá en la confianza que tendrá en sí mismo.

Para poder lograr ser un niño independiente, capaz de ser autónomo y valerse por sí mismo, lo cual logrará a través de todos los hábitos que le van a ir enseñando en casa y en la escuela, necesita primero tener la seguridad y la cercanía de mamá y papá o de los que ejerzan de figuras parentales.

Esa cercanía afectiva tiene que ver con la constancia y empatía a la hora de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, calor, higiene y otros cuidados y con realizarlas de forma calurosa y no mecánica. Y también tiene que ver con una disponibilidad de tiempo y emocional por parte de los padres ocuidadores para poderlo atender, cuidar y querer.

Al experimentar el niño que son las mismas personas las que lo cuidan y que lo hacen atendiendo a sus ritmos, desarrollará lazos afectivos y se vinculará positivamente con ellos, al encontrar satisfacción y seguridad en sus cuidadores.

No es sólo darle de comer, bañarlo o cambiarlo, es hacerlo hablándole suavemente, acariciándole, besándole, abrazándole, jugando con él, saludándole, sonriéndole, es decir, interactuando con él. Y es hacerlo respetando sus ritmos y “leyendo” sus necesidades. Inicialmente la madre o el cuidador no logra o les muy difícil discriminar el llanto de su bebé y saber por qué llora, lo atiende tratando de cubrir un abanico de posibilidades: frío, calor, hambre, dolor, malestar; poco a poco a lo largo de los primeros meses de vida y a medida que el uno se vaya adaptando al otro, logrará discriminar e identificar las necesidades del niño.

Una vez que lo logre hacer le resultará más fácil adecuarse a él y ser empática con lo que su niño requiere, ya que lo “conocerá” cada vez más y podrá adecuarse a su ritmo para cubrir sus necesidades.

Es así, en el día a día, todos los días y con tiempo, que el niño se sentirá cada vez más unido a sus cuidadores, desarrollará lazos afectivos y se sentirá más cerca de sus padres.

Yezenia González Robaina

Psicóloga-Psicoterapeuta infantil y de adultos

Directora de Crece con Yeze

618.050.333

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