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La inteligencia emocional del niño

La inteligencia emocional del niño

La Inteligencia Emocional es un término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y ...


La Inteligencia Emocional es un término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman.


Inteligencia Emocional se define como: "el conjunto de capacidades que permiten a la persona mantener relaciones sociales y una forma de vida positiva, contribuyendo a que la persona pueda adaptarse a su entorno percibiendo, aplicando, comprendiendo y controlando las emociones propias y ajenas; consiguiendo vivir satisfactoriamente y feliz ". Por lo tanto, la inteligencia emocional esta relacionada con las características de personalidad que van a ser fundamentales para que un niño se desarrolle.


Las mismas capacidades de la inteligencia emocional que dan como resultado que un niño sea considerado como un buen estudiante por sus profesores o apreciado por sus amigos, también le ayudarán en su vida adulta a tener un tipo de vida más feliz y exitosa.


Muchos profesionales de la educación se están planteando generar en los niños el desarrollo de estas capacidades. De echo en el marco de la educación de la Unión Europea, se han identificado ocho competencias básicas entre las que tenemos: comunicación lingüística, conocimiento y la interacción con el mundo físico, competencia social y ciudadana, aprender a aprender, autonomía e iniciativa personal.


La mayor parte de los modelos de conducta de un niño, los aprende de los padres y de las personas que lo rodean, por lo tanto, las conductas tanto positivas como negativas durarán dependiendo del tratamiento que se les dé. Si los padres son maduros y emocionalmente inteligentes, el niño recibirá mensajes positivos que le permitirán comprender las consecuencias de sus conductas.


La madurez emocional de los niños se forma en la medida en que sus padres y maestros les enseñan aspectos tales como la exteriorización de los sentimientos, el evitar maltratos, manipulación, abuso de poder y la comprensión de sus temores infantiles. El adulto con su ejemplo y con el modo de tratarlo debe fomentar su autodefensa emocional, respetaando sus propios sentimientos de una manera asertiva.


Muchos especialistas creen que los problemas de los niños de hoy pueden explicarse, en gran parte, por todos los cambios que se han producido en la sociedad, incluyendo el aumento de los divorcios, la influencia de la televisión, la informática y nuevas tecnologías, la falta de respeto a las escuelas como figuras de autoridad y el tiempo reducido que los padres dedican a sus hijos.



Una de las responsabilidades y desafíos más grandes tanto de los padres como de los educadores es que el niño se perciba correctamente y se dé valor a sí mismo. Al empezar a trabajar con un bebé es muy importante prestar atención a su temperamento, de modo que nuestras expectativas para este niño sean verdaderamente aptas para su personalidad, ya que los niños que tienen confianza en sí mismos tienen un sentimiento de valor interno que les permite manejar desafíos y trabajar en equipo con otros.

Ahora que comprendemos que tanto el ambiente familiar como el escolar influyen significativamente en el rendimiento del pequeño, podemos estimular su inteligencia emocional en ambos ambientes enseñándole a mejorar aspectos intrapersonales como:

  • Tener una autoestima inquebrantable,
  • Saber resolver los problemas,
  • Tolerar la frustración,
  • Superar sentimientos negativos.

Y aspectos más interpersonales como:

  • Iniciar amistades y conservarlas,
  • Trabajar en equipo,
  • Respetar los derechos de los demás,
  • Expresar sus sentimientos de la manera positiva.

Hay que tomar conciencia de que como padres y educadores somos la principal fuente de información para que el niño adquiera una mejor madurez emocional. Por lo tanto, es necesario transmitir a los niños habilidades que no sólo le servirán para desenvolverse en la escuela y tener amigos, sino para toda la vida.


Iván Mayor Silva
Doctor en psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

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