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Cinco mitos sobre el cuidado del bebé

Cinco mitos sobre el cuidado del bebé

A todas las madres primerizas nos pasa: nos encontramos de repente tras el parto, con una criaturita indefensa, que no puede valerse por sí misma y nos necesita en todo momento,...

A todas las madres primerizas nos pasa: nos encontramos de repente tras el parto, con una criaturita indefensa, que no puede valerse por sí misma y nos necesita en todo momento, y generalmente tendemos a creernos y poner en práctica todos los consejos que nos dan, desde la suegra a la señora de la tienda. ¡Pero no todo es cierto! Hoy tiramos por tierra cinco mitos muy arraigados sobre el cuidado del bebé. ¿Verdadero o falso?

¿Es necesario esterilizar todas sus cositas?

¡No! Aunque la higiene siempre es importantísima, sobre todo durante sus primeros meses de vida, el bebé tiene (al igual que los adultos) un sistema inmunológico que le protege de la mayoría de bacterías, y está totalmente desarrollado desde que nace. Además, si lo pensamos, nos damos cuenta de otro detalle: aunque esterilicemos chupetes, tetinas, biberones... ¡no podemos esterilizar sus manitas! Y eso que no para de llevárselas a la boca. En el caso de niños prematuros sí que es importante tomar medidas extremas de higiene, en especial en sus primeras semanas.

El bebé tiene que eructar después de cada comida

¡Falso! En primer lugar hay que diferenciar entre los bebés que toman lactancia materna y los que toman biberón. Los que toman pecho eructan mucho menos, ya que al beber del biberón suelen tragar aire, lo que les provoca más gases. Olvídate de la idea de que hay que darle golpecitos durante horas hasta que eructen: es suficiente con frotarle la espaldita durante unos dos minutos. Si no eructa, es que no lo necesita.

Es importante que siga un horario de sueño muy riguroso

No es cierto. Sí que es importante que tenga una rutina más o menos regular, pero esto no implica seguir una disciplina militar. Cada bebé tiene necesidades de sueño diferentes, y las rutinas son buenas, pero cada uno tiene la suya: mientras que unos dormirán tres siestas largas al día, otros bebés preferirán dar una cabezadita de vez en cuando. Sigue unos horarios, pero con sentido común y sin agobios.

Aunque esté bien, tiene que ir todos los meses al pediatra

Nada de eso. Cada comunidad autónoma tiene un calendario de revisiones del recién nacido, que suelen coincidir con las fechas de vacunas y que son más seguidas durante sus primeros dos meses de vida y se espacian según crece el bebé. Si tu niño come bien, coge peso, duerme bien y no le ocurre nada, no es necesario que le lleves al pediatra.

Si tiene fiebre no hay que preocuparse, porque significa que está creciendo

Nada más lejos de la realidad. La fiebre es un signo de infección o de enfermedad, y ningún proceso natural del cuerpo humano cursa con subida de la temperatura. Si observas que tu niño está caliente, y al ponerle el termómetro compruebas que tiene fiebre, llévale al pediatra cuanto antes.



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