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Tricotilomanía: mi niño se arranca el pelo. ¿Qué hacer?

Tricotilomanía: mi niño se arranca el pelo. ¿Qué hacer?

¿Te suena? ¿Se arranca tu niño el pelo, sin motivo aparente? La tricotilomanía es el comportamiento repetitivo de arrancarse el propio pelo, ya sea de la cabeza o del resto del ...

¿Te suena? ¿Se arranca tu niño el pelo, sin motivo aparente? La tricotilomanía es el comportamiento repetitivo de arrancarse el propio pelo, ya sea de la cabeza o del resto del cuerpo (brazos, piernas, cejas) por simple placer, aburrimiento o por gusto. Si a tu hijo o a tu hija le ocurre no te preocupes: se trata de un hábito nervioso, un tic, reversible, que sufren algunos niños (y también adultos).

La mayor parte de estos hábitos o tics aparecen cuando el niño tiene alrededor de los cuatro o cinco años: si tu hijo de menos de dos años lo hace de vez en cuando ni siquiera se lo tengas en cuenta, es una costumbre pasajera que desaparece con el tiempo, como la de chuparse el dedo.

Pero si tu niño está ya en edad escolar, es mejor tomar cartas en el asunto. Aunque cuando son muy pequeños no lo perciben, una vez que los peques cumplen unos siete años ya se hacen conscientes de su aspecto, y vulnerables a las burlas o comentarios de otros niños. Si se ríen de él en el cole por arrancarse el pelo puede debilitarse su confianza en sí mismo, así que ya sabes, ¡ayúdale a abandonar ese desagradable hábito!

Te traemos las cinco reglas de oro para conseguir que tu hijo deje de arrancarse el pelo, pero tienes que recordar que es un proceso que requiere su tiempo, así como cantidades importantes de paciencia:

No le regañes nunca, ni le castigues, menos aún en público: ¡no lo hace a propósito! En vez de enfadarte con él delante de más gente espera a que estéis los dos solos, y entonces explícale lo que pasa y que no es bueno.

Dado que es un hábito nervioso, lo produce alguna situación estresante. Intenta averiguar cuáles son las situaciones que le provocan el tic, para prepararle antes de que ocurran y que no tenga que hacerlo para liberar la tensión.

Ayúdale a liberar las tensiones y los nervios con accesorios y juguetes como las pelotas antiestrés o la plastilina.

Cada vez que notes que no lo está haciendo en situaciones en las que antes sí lo hacía, felicítale y que note que te pones muy contenta al ver que deja de hacerlo.

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