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El cordón umbilical y los cuidados del ombligo

El cordón umbilical y los cuidados del ombligo

Mientras está en el útero, el bebé se alimenta a través del cordón umbilical, que le une a su madre. El tercer trauma importante que sufre el bebé nada más nacer, después del sh...

Mientras está en el útero, el bebé se alimenta a través del cordón umbilical, que le une a su madre. El tercer trauma importante que sufre el bebé nada más nacer, después del shock que supone el parto y el momento en que los pulmones empiezan a funcionar, es el corte del cordón umbilical: cuando el bebé nace, la persona que atiende el parto lo pinza y lo secciona. Hay quienes dicen que es el mayor de los tres traumas para el bebé, ya que se corta el conducto que le conecta con su mamá.

Sea como sea, el ombligo del recién nacido es muy delicado, y hay que prestarle especial atención. El trozo de cordón umbilical que queda unido al recién nacido tras el anudado del ombligo, y el pinzado, se seca y se desprende a los pocos días, aunque a veces tarda más en soltarse: si tarda más de veinte días en caerse, consulta con tu médico. Mientras el cordón sigue unido al ombligo, puede suponer una fuente de infección para el bebé, pero no te preocupes: el pediatra o las enfermeras de la maternidad te darán las pautas para limpiarlo.

Una vez que se cae, a veces sangra un poco, y queda una heridita en “carne viva”, una pequeña superficie de tejido muy tierno que tarda algunos días en cicatrizar. Si le ocurre a tu bebé no te preocupes, y sigue con los mismos cuidados, manteniéndola muy limpia y evitando que entre en contacto con cualquier foco de infección.

El mejor momento para hacer las curas del ombligo puede ser al mismo tiempo que los cambios de pañal. Frota suavemente toda la zona con alcohol rebajado (de 70 grados), o con una esponja empapada en agua y jabón neutro líquido (que debes utilizar únicamente para la limpieza del ombligo). Es importante evitar los productos con yodo, ya que si se absorbe puede alterar la función de la tiroides (que influye en el desarrollo del cerebro del niño), los polvos de talco y la mercromina (que puede favorecer la dermatitis de contacto por alergia al mercurio). Al terminar, seca perfectamente la zona con una gasa limpia, para eliminar todo rastro de humedad, y cúbrela con otra gasa.

Si notas algún cambio en el cordón, enrojecimiento, hinchazón, secreción o cualquier anomalía que pueda sugerir la aparición de una infección, consulta rápidamente con el médico.

Bancos de células del cordón umbilical: ¿tú qué piensas?

En los últimos tiempos ha habido mucha polémica con el tema de los bancos de células cordonales, muy útiles para el tratamiento de enfermedades como la leucemia. La polémica surgió porque, además de existir bancos públicos en los que esas células están disponibles para cualquiera que lo necesite, hay bancos privados en los que los padres pueden decidir conservar los cordones de sus hijos por si en un futuro fueran de utilidad, y según la legislación española, en principio todos los cordones (incluso los de bancos privados) deben estar disponibles ante una necesidad.

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