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Consejos prácticos para proteger a tus hijos del sol este verano.

Consejos prácticos para proteger a tus hijos del sol este verano.

Con las vacaciones de verano los niños se exponen al sol durante muchas horas por eso desde el principio, tenemos que prevenirles de los rayos del sol. Aunque parezca un tópico ...

Con las vacaciones de verano los niños se exponen al sol durante muchas horas por eso desde el principio, tenemos que prevenirles de los rayos del sol. Aunque parezca un tópico y estés cansada de oírlo es completamente cierto que la piel tiene memoria, que el cáncer de piel cada vez es más frecuente en nuestra sociedad y que con una buena protección solar también se consigue un bonito bronceado.

Hay que saber que el sol es fuente de energía positiva y negativa
Estimula la producción de vitamina D, favorece la fijación del calcio en los huesos, y es fuente de salud para todos.

Sin embargo, los rayos solares también suponen un peligro para la piel. El sol emite diferentes tipos de radiaciones, siendo los rayos ultravioleta B y los rayos ultravioleta A los que tienen un efecto más importante sobre nuestra piel.

Desde Charhadas.com os queremos dar algunos consejos para que estas vacaciones tus niños disfruten del sol y la playa sin quemarse y luciendo un bonito moreno.

Debéis reducir el tiempo de exposición al sol durante las horas en las que hay más rayos ultravioleta, es decir, entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde.

No hay que exponer directamente al sol a los niños menores de 6 meses, ya que a esta edad se adaptan mal a las variaciones térmicas. A estas edades no es recomendable abusar de los filtros solares. Es mejor usar sombrillas y prendas de vestir que protejan la piel.

Recordad que una exposición prolongada no garantiza un mejor bronceado. Lo más probable es que de este modo la piel se enrojezca y se queme.

En los primeros 18 años de vida se recomienda usar filtros solares con factor de protección 15 o más.

En la infancia es mejor utilizar los filtros solares físicos (a base de óxido de zinc, óxido de titanio, óxido de hierro, caolina...) que los químicos, que pueden absorberse con más facilidad, produciendo efectos tóxicos o alergias.

Para los niños se recomiendan los filtros solares resistentes al agua. Estos permanecen en la piel aunque el niño se bañe o sude

Debéis aplicar el producto 30 minutos antes de la exposición al sol y repetir la aplicación más veces a lo largo del día, sobre todo después del baño o si el niño suda mucho.

Debe usarse ropa protectora ligera: sombrero o gorro con ala ancha que proteja las orejas y los ojos, camiseta y pantalones. Así se previenen las insolaciones.

El niño ha de beber mucha agua durante la exposición al sol para evitar la deshidratación.

En caso de calor sofocante, el niño debe beber más líquido y reducir su actividad física. Si ha sudado mucho, además de agua, habrá perdido una cantidad de sales minerales mayor de lo normal. Debéis tener esto en cuenta a la hora de condimentar las comidas con sal.

Al llegar a casa, un buen baño con agua tibia ayudará a eliminar los restos de crema protectora, así como la sal del mar o el cloro de la piscina

Tras la exposición al sol, debéis aplicar sobre la piel del niño leche o crema hidratante para reponer el agua perdida por el efecto de las radiaciones solares.

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